El viernes 29 aprovechando que era “San Publicito” (patrón de la publicidad) escribí en salidas entre semana para ver si alguien podía quedar. Me escribí con Aaronspeed y al final íbamos a ser 3, Jan, Aaron y yo, pero Jan no pudo venir.

La ruta era conocida por muchos de vosotros y de hecho al día siguiente volví a hacer algo muy parecido con Betitou y compañía pero con menos campo, llegando hasta el pueblo de LA VEREDA – todo un descubrimiento que me dejó con la boca abierta -.

Al ser sólo dos y Aaron un piloto más que experimentado, el ritmo fue algo más ligero con pocas paradas y por lo tanto pocas fotos.

El comienzo de la ruta fue por pistas aparentemente muy sencillas pero con un barro de lo más extraño porque no parecía que fuese a escurrir tanto y que luego te mandaba de lado a lado como si de una pista de patinaje se tratase.

He de decir a favor de las TKC que llevo la de atrás casi sin tacos centrales, pero de todas maneras llevaba menos de dos kilos de presión y me dieron muchísima inseguridad en el barro. Después de estas pistas escurridizas, subimos por un carril estrecho muy roto con una reguero de agua en el centro que lo hizo de lo más divertido y pudimos ir algo más rápido que por las pistas anteriores. Luego más barro, enlaces de carretera y otra pista muy divertida que parecía una rambla (de hecho puede que lo fuese) que supongo que era el río jarama. Este tramo, alternaba arena, cantos rodados, hierba y barro; siendo a veces vereda, otras carril y otras veces nada. Aquí fue donde como dice la firma de alguien de por aquí, me bajé de la moto de una forma creativa, haciendo que la moto probase el suelo. No hubo incidentes. Mientras tanto, Aaron me sacaba más ventaja.

Después de esto más pistas con menos dificultad pero con paisajes cada vez más bonitos, una parada para la primera cerveza a las 11 de la mañana y luego parada en Muriel para comer a la 1 y poco, pero donde nos quedamos hasta las 3 ya que el camarero de avanzada edad nos estuvo entreteniendo hasta entonces contándonos anécdotas de la mili, de otros moteros que pasaban por allí y de cuando era joven. Su mujer, la cocinera nos hizo una ración de oreja frita a regañadientes pero con una sabor exquisito, Aaron aprovechó allí para contarme que las otras veces que han parado en ese bar (el único de Muriel), la mujer siempre se enfada cuando le piden que cocine algo.

Vuelta a casa por pistas rápidas hasta Jarama, allí nos despedimos y cada uno a su casa por la autovía.

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Comparte esta aventura en... Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

Dejar un comentario

Tu e-mail no será publicado. Los campos con (*) son obligatorios.

Puedes utilizar estas etiquetas y atributos HTML : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies