Quedamos a altas horas de la madrugada (8 a.m.) en una gasolinera de Brunete para poner rumbo hasta Navalmoral de la Mata por autovía y así poder empezar allí lo que sería la segunda parte de este increíble track.
Javier y Pepejol con sus flamantes BMW’s GS800, Rafa casi estrenando una 1190 y el servidor con su 990 estrenado tacos y cúpula rally pintada por mi :S

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Para no perder viejas costumbres, me retrasé 10 minutos así que aprovecho para volver a pedir perdón a mis compañeros.

Fuimos hasta Navalmoral por autovía porque la primera parte la hicieron Pepe y Javier hace unos cuantos meses, colgaron la crónica por el foro #MCTM y si ya tenía ganas de hacer esa ruta que había fichado en “wikiloc”, ahora tenía muchas más ganas al leer sus relatos. Dejaron la segunda parte pendiente para hacerla más tarde. Les pedí que me avisaran para la segunda parte y así lo han hecho, así que gracias también por esto una vez más.

Y ahora hemos dejado una tercera parte pendiente o incluso una cuarta viendo lo complicado que son algunos tramos.

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Hasta empezar la parte off pasamos mucho frío, llegamos a estar a 7,5 grados mientras que a pleno sol en el meridiano del día nos pusimos a 35º.

El primer tramo de la segunda parte de la aventura trail Gredos fue muy sencilla, pistas rápidas con muchos cruces hasta llegar a Plasencia donde justo después de subir a la ermita nos encontraríamos una bajada por una antigua calzada romana con muchas muchas piedras, muy rota y con curvas muy cerradas. ¡La cosa se ponía interesante! No tuvimos mayor complicación que la de extremar precauciones para no caernos, pero hacer esa bajada en pleno invierno con barro y las piedras escurridizas tiene que ser una ardua tarea.

Entre veredas, carriles más rápidos, otros más lentos y numerosos pasos de vayas llegamos a un pueblo llamado Cabezabellosa donde nos comimos un buen bocata cada uno acompañado de su correspondiente refrigerio.

Aquí Rafa aprovechó para despedirse de nosotros y volverse a Madrid por carretera así que me quedé solo ante el peligro BMW (2 vs 1).

Y ahora sí, la cosa se puso muy interesante. Mucha vereda, muchas piedras, carriles de dudoso tránsito y bajadas y subidas técnicas entre piedras. Tuvimos que ayudarnos unos a otros en repetidas ocasiones para sortear obstáculos, levantar la moto del suelo o investigar si tenía salida el track. En una ocasión tuvimos que pedirle a los dueños de una finca que nos dejasen atravesar su propiedad para evitar una subida complicada entre rocas que era más propia de enduro que de trail.

Con este panorama y bajo un sol abrasador las horas iban pasando y los km no, así que a la altura de Montemayor del Río aproximadamente decidimos volver por carretera llegando a Madrid a las 21:2o en mi caso. Casi 14 horas de moto y un total de 650 km para quitarme el monazo que tenía desde antes de verano.

Una pedazo de ruta con una pedazo de compañía y unos pilotos a la altura. Deseando poder terminar esta increíble aventura.

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