Bravo siete papa aquí tortilla de patata

Como el título más acertado de Ocean’s eleven ya estaba cogido, me he decidido por éste ya que en el restaurante nos pusimos finos de tortillas, bravas, huevos rotos y más modalidades diferentes de la hortaliza que nos trajo Colón de las amércias.

Quedamos a las 10:00 once valientes bajo la incesante lluvia para ir dirección noroeste donde más llovía creo que en toda España :S pocas veces me ha llovido tanto, pero nunca lo había disfrutado de esta manera. El grupo estaba protagonizado por la marca austriaca naranja, seguido de la antigua alemana y 3 japonesas: una 1190, una 950, una 690, dos 990, dos 1200, una 800, una xt660, una Transalp con sus años y una Africa Twin nuevecita; pero todas de revista.

Empezamos por autovía con un tramo de treinta y pocos km, luego carretera secundaria, después otra carretera (si es que se le puede llamar así) en muy mal estado para ir calentando ¡y por fin CAMPO! Comenzamos más suaves y poco a poco aumentando la dificultad de las pistas hasta terminar por hacer enduro. El track se lo ha currado Ihumungus, así que lo primero de todo gracias por compartirlo con nosotros y dejar que disfrutásemos de esta maravilla, aunque no lo completamos porque empezamos tarde, la lluvia complicaba el recorrido y el ritmo no era demasiado fluido. Aun así me atrevo a decir que todos disfrutamos muchísimo.

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El nivel de los pilotos en general era muy bueno, incluso el novato que estrenaba su 800 por campo con ruedas JAMÓN Y QUESO nos dejó con la boca abierta al no achantarse ante ningún obstáculo y solventando todos los tramos difíciles a un ritmo tranquilo pero constante. Lo mismo puedo decir de Hotwheels, que sin ser novato llevaba otras ruedas de mi***** para estos menesteres con sus 17 pulgadas de llanta, pero con una experiencia que camuflaba por completo estas carencias con respecto a los demás. Ihumungus con su antigua Honda derrochaba calidad, no se quedó atrancado ni cuando tuvo que parar en mitad de la empinada cuesta de barro porque una de las BMW’s no consiguió pasar a la primera y tuvimos que empujar los demás para sacarla de allí.

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He de decir que la lluvia dificultaba el recorrido no sólo por hacer el terreno más resbaladizo si no porque no dejaba ver nada, ya que la pantalla del casco en mi caso (en vez de gafas de enduro) se empañaba continuamente y las gotas actuaban de lupa; mientras que si la levantabas e ibas con la cara al descubierto, la sensación de la lluvia golpeando en la cara y en los ojos no es del todo agradable.

Cuando paramos a tomar un botellín rápido y continuar dirección Ávila, el calor de las chimeneas, lo agradable que era el sitio y las continuas risas hicieron que nos sentásemos para darle sentido al nombre de esta crónica. Hotwheels fue el primero en abandonarnos que ni siquiera se esperó al «café» para despedirse, pero poco más tarde serían otros los que tomarían ejemplo de él. A la salida discutimos sobre el rumbo que seguir, ya que si continuábamos con el track original llegaríamos a Ávila tarde, pero que una vez allí habría que volver hasta Madrid y yo no podía excederme en la hora de retorno. Otra opción era volver por carretera como hicieron los que ya habían dejado el grupo, pero entonces Jalligator con su recién comprada Africa Twin y bien conocedor de la zona nos propuso volvernos a Madrid por pistas.

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Allí íbamos detrás de este experimentado piloto a un ritmo cada vez más ligero y por unas zonas cada vez más complicadas, hasta que después de una pista equivocada que se convertía en vereda de piedras no apta para vacas donde más de uno sufrimos para darle la vuelta a las motos, el grupo se separó (no por última vez). Después de despedirnos de los que partían dirección Madrid por carretera, el recuento era KTM = 4, HONDA = 1.

Fue entonces cuando las espinacas hicieron efecto y nos pusimos fuertes como POPEYE, Jalligator a la cabeza estrujando la oreja de su moto roja y negra, seguido por Termita que no le dejaba respirar con su 950 de carburación (aunque a mi me parecía de reacción) y TELECOHETER en tercera posición dando unos acelerones que la moto se puso de todas direcciones excepto recta. aaron-SPEED (VELOCIDAD en inglés) detrás del cohete y yo cerrando grupo para grabarlo todo.

Llegó pues una parada (no por motivos de fatiga) en la que el cabeza de manada nos planteó seguir el divertido carril que llevábamos y que empalmaría con la N-VI o coger una atajo que nos ahorraría 20 km aprox. pero que discurría por una trialera frecuentada por él con su moto de enduro. No había empezado a abrir la boca para recordarles que yo tenía prisa cuando Termita, Telecoheter y correcaminos aaron iban ya cuesta abajo por la citada trialera.

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A estas horas, el tiempo al menos nos había dado una tregua cesando la lluvia e incluso dejándonos intuir algún rayo de sol.

El atajo tuvo de todo menos zonas sencillas, aunque cabe destacar el escalón de subida tras cruzar un arroyo en el que tuvimos que ayudar los cuatro al quinto piloto para poder subirlo, excepto a aaron que subió por si solo dejándonos atónitos. Poco más avanzados, me encontré al reptil Jalligator atrancado entre su moto y una piedra, que con mi ayuda pudo continuar sin problemas, pero que cuando acabó la zona de piedras más complicada y la cosa parecía ponerse sencilla; el agua, la hierba y el barro me hicieron caer ladera abajo cual niño pequeño en un tobogán. Afortunadamente aaron y yo pudimos reírnos de la caída y me ayudó a levantar la moto del suelo.

En la siguiente gasolinera, repostaron todos menos yo, tanto motos como pilotos y aquí si fue la última vez que el grupo se dividiría ya que yo no podía retrasarme más, llegando a Madrid a las 18:00, justo para ducharme e irme sin lavar la moto tan siquiera.

220 km marcaba mi GPS si mal no recuerdo cuando llegué a mi casa de nuevo, 220 km de disfrute de moto, de campo, de lluvia y sobre todo de buena compañía. Una pena no estar todos juntos hasta el último momento porque todos son excelentes personas, como siempre.

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Esto va de camellos

Primera incursión a Marruecos

Como buenos traileros que somos una visita a Marruecos es casi de obligado cumplimiento, un destino más que común entre los aficionados a lo marrón, que por algo será. Todos hemos leído mil crónicas, visto tropecientos vídeos y millones de fotos de gente que se va a hacer #ElCabra a las montañas de arena de nuestro país y continente vecino. Todos las hemos visto pero no sabes lo que son hasta que estás allí y lo vives por ti mismo.

En este caso fui con mi novia en busca de una nueva aventura, otra #AventuraEnPareja que ha sido de lo más emocionante, recomendable 100% y sobre todo más que asequible de precio ya que nos hemos gastado en total unos 250€ cada uno en 5 días.
El viaje comenzaba en Madrid el pasado miércoles de semana santa poniendo dirección sur por la via de la plata hasta Conil, con el coche, el remolque y la moto en lo alto.

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(La moto de mi hermano la llevé para otros menesteres que nada tuvieron que ver con Marruecos)

Una vez allí llegados a las 23:00 sin ninguna parada por el camino, dejamos el remolque y el coche en un garaje para hacer noche en el piso de mis suegros y poder salir a la mañana siguiente con las alforjas y el portabultos de la moto cargados.

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El Ferry salía a las 11:00 de Tarifa y volvía a llegar a las 11:00 a Tánger ya que allí (como en Canarias) es una hora menos. El viaje en barco fue de lo más movidito y con varios retortijones de barriga, que una vez sacamos la moto del Ferry se nos pasó todo.

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Cruzar la aduana es una odisea en la que no me voy a entretener, pero resulta que cruzar Tánger también lo es. Está todo en obras, la circulación es peor que en Madrid en hora punta y la gente es un poco menos civilizada al volante que en España, tanto es así que no llevábamos ni 5 minutos circulando cuando vimos como un motorista se tragaba a un ciclista cayendo los dos al suelo.

Habiendo salido ya del bullicio de la ciudad tomamos la nacional 2 camino de Chefchauen o Chauen (El Aiún) como lo llamaban antes… o… ahora o no se de que depende su nombre. Un pueblecito de lo más turístico conocido por sus paredes azules y por la venta de Hachís, de lo más pintoresco y en el que paramos para recorrer sus calles y tomarnos una cocacola (ya que la cerveza está terminantemente prohibida).

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Dejamos la N2 para seguir por la N13 hasta llegar a Fez, ciudad en la que pasamos nuestra primera noche y en la que nos adentramos en su medina a la mañana siguiente. Allí coincidimos con un grupo de moteros que viajaban cada uno con su pareja y llevaban vacas como las nuestras, una 1200 nuevecita, dos Transalp con sus años y muy bien cuidadas y otra adventure R unos meses más moderna que la mía. Todos con ruedas de carretera y venían ya de vuelta habiendo hecho un recorrido muy parecido al que nosotros pretendíamos hacer.

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Madrugamos mucho ya que según el recorrido inicial que teníamos pensado, éste sería el día que más km nos esperaban siendo los 80 últimos de campo con algunos más entre medias. En total unos 500 km que tardaríamos 10 horas aproximadamente en hacer con sus correspondientes paradas entre medias. Nos tomamos la ruta con filosofía para poder parar a hacer alguna foto y no llegar excesivamente reventados. Nos llamó mucho la atención la cantidad de controles de velocidad que nos cruzamos en el camino, la cantidad de policía que simplemente controlaba quien entraba y salía de las ciudades, así como los puestos que montaba el ejército con ametralladoras y Hummer H1 o Nissan Patrol al margen de la carretera.

La ruta que compuse de numerosos tracks de wikiloc, comenzaba su tramo más campero de su segundo día en un pueblo que no recuerdo su nombre algo más al suroeste de Er-Rachidia llegando hasta Merzouga sin pisar más asfalto. Esto era así hasta que al atravesar ese pueblo se nos abalanzaron más de 30 niños con un gesto no muy amigable indicándonos por gestos que no debíamos atravesar dicho poblado. Como los niños en Marruecos son un tanto…. insistentes, decidí hacer caso omiso de sus indicaciones hasta que a esta pandilla se les sumó un grupo de mujeres que amablemente nos indicaban lo mismo. Al llegar a un punto del pueblo donde la ruta no estaba clara por donde continuaba, se nos acercó un hombre de avanzada edad ordenándonos que nos diésemos la vuelta y eso hicimos en busca de una alternativa que no encontramos ya que otro chaval se nos atravesó con su flamante «VESPINO» advirtiendo que sí o sí debíamos abandonar esa ruta para continuar hacia nuestro destino por otro lugar que no fuese por ahí. Después de discutir con Nora por donde continuar, decidimos no arriesgarnos más y llegar a Merzouga por carretera ya que sólo nos quedaba hora y media de luz. Al atravesar Er-Rachidia, preguntamos a unos policías el porqué de tomar esa alternativa que nos habían «obligado» la gente de ese pueblo (si es que se le puede llamar así debido a su reducido número de habitantes) y que aun no comprendíamos. Pero ellos tampoco tenían la respuesta.

Ya en Merzouga, la puerta del Sáhara, se nos acercó un amable moro ofreciéndonos un pack de cena, desayuno y noche en el desierto con excursión en camello por 90€ pero estando completamente solos, así que no lo pensamos y decidimos aceptar aun sabiendo que al día siguiente podríamos encontrarlo más barato. Decidimos hacerlo así porque de esta manera aprovecharíamos mejor el tiempo que justo era de lo que andábamos escasos. Ese fue después del ferry el gasto más cuantioso que tuvimos en todo el viaje. Tras la copiosa cena nos montamos en los dromedarios con hora y diez minutos por delante hasta llegar a las jaimas donde pasaríamos la noche. Un paseo de los más espectacular ya que íbamos completamente solos, sin ningún ruido y a la luz de la luna y las estrellas que iluminaban por completa las dunas en las que poco a poco nos íbamos adentrando. Ésta fue quizás la mejor experiencia de todo el viaje.

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Por la mañana y habiendo pasado frío por la noche, nos levantamos poco antes de las 6 de la mañana para subirnos en la duna más alta que nos rodeaba y así poder ver el amanecer desde todo lo alto. ¡E S P E C T A C U L A R también! La subida a la duna no fue moco de pavo, la bajada en cambio fue otra historia ya que aprovechamos para hacer un poco #ElCabra. No mucho tiempo más tarde empezamos a sudar del calor que pasamos, habiendo estado el día anterior a 6 grados cruzando el atlas. Es lo que tiene Marruecos.

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Llegados al campamento base, el albergue desde el que partimos en camello, no me pude resistir y le pedí a Nora que aguantase un rato mientras probaba la 990 por las dunas con las maletas y todo… ¡DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSS! ¡QUE PAAASAAAAADAAAAA! Me sabía la teoría, había visto tutoriales de como pilotar en arena e incluso había recibido consejos de personas que ya lo habían hecho, pero hasta que no lo pruebas por ti mismo no sabes lo difícil que es. No obstante pensaba que se me iba a dar peor puesto que lo que más detesto en este mundo a la hora de coger la moto por el campo es la maldita arena. Lo de andar por las dunas es completamente distinto, las sensaciones son diferentes y la arena a ratos está dura y a ratos blanda y nunca sabes lo que te vas a encontrar. Esa es una de las cosas que la hacen tan divertida. Otra de las cosas que me llamó mucho la atención, es lo cansado que es. No se si es por mi falta de experiencia, porque soy un paquete o porque simplemente es más técnico, cansa una barbaridad. A los 5 minutos me iban a explotar los antebrazos. Lo único que se es que quiero repetir ¡YA!

Después de esta otra increíble experiencia, nos pusimos en marcha a las 10:30 de la mañana con el día más campero de todos por delante. Empezamos atravesando la parte dura del desierto hasta llegar a Erfoud. Desde allí comenzamos otra ruta que iba a la escalera y a la ciudad de Orion, monumentos que tenía muchas ganas de ver, pero que no pudimos porque a pesar de que la dificultad de la ruta según wikiloc era fácil, nos metimos en un arenal del que nos costó salir ya que los dos en la moto con las maletas y todo hace difícil la conducción en esas condiciones. Decidimos acceder a la ruta por el final haciendo un tramo de carretera para llegar hasta él, pero enseguida nos metimos en un río que era todo arena también. Casualmente otra de las rutas que me había descargado también pasaba por la ciudad de Orión, así que probamos esta otra para ver si conseguíamos verla, pero atravesaba el mismo rio de arena unos km más abajo, por lo que finalmente nos quedamos sin ver esta maravilla.

Seguimos la ruta original volviendo primero a Erfoud para enlazar con ésta. Este tramo que transcurría por unas pistas más sencillas y asequibles que pasaban por paisajes increíbles en los que paramos de vez en cuando para hacernos alguna foto, aunque sin entretenernos demasiado puesto que habíamos perdido la mañana entera y la vuelta hacia el norte se nos complicaba si no conseguíamos avanzar lo suficiente ese día.

Al terminar esta pista y otras igual de sencillas que vinieron después, enlazamos por carretera dirección oeste hasta Tinerhir, pueblo que está a entrada de las gargantas del Todra, un espectacular cañón rocoso donde escaladores de todo el mundo se ponen a prueba para conseguir ascender a la cima. La carretera de curvas transcurre paralela al rio de aguas cristalinas dejando a su lado paredes completamente verticales que llegan a los 100 metros de alto. Sin duda uno de los paisajes de Marruecos que desde mi punto de vista no te puedes perder. Esa noche nos dejamos recomendar por la guía Lonley Planet que llevábamos en la maleta y que nos propuso que fuésemos al hotel TUMBUCTÚ, que con mucha diferencia fue el mejor de todos los que estuvimos en Marruecos. Aquí aproveché para lavar los calcetines de moto en el plato de ducha y secarlos en los radiadores de la habitación que no creo que haga falta especificar porqué lo hice :S

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Esa noche, en el restaurante del hotel, coincidimos con una pareja de Maños que nos comentaron que les habían puesto 700 Dirham de multa por velocidad (70 euros) y que negociaron con los policías para rebajarla hasta 500. También nos comentaron que ellos eran moteros, pero que se habían alquilado un coche para recorrer Marruecos durante 10 días. Y conocimos también a dos malagueños encantadores que iban en una Tiger 800C y una BMW r1200 RS que nos contaron algunas de sus batallitas en Marruecos como las de su tercer amigo que viajaba con ellos en un adventure S y que se había olvidado del cumpleaños de su mujer, abandonándolos en su tercer día de ruta.

A la mañana siguiente tras un desayuno estupendo casi europeo, atravesamos las citadas gargantas, así como la del Dades, otro espectacular cañón rocoso que es casi tan espectacular como el anterior si no más aun. Aquí nos comentaron que había una ruta que va por el cauce de un río y que comunica las dos gargantas por una ruta casi endurera de 50 km que se tardaban 5 horas en completar. Mentira porque tardamos 3, aunque el ritmo era extremadamente lento. La ruta fue una pasada porque discurre por un rio seco que atraviesa otro cañón cuyo nombre no recuerdo, antes tiene una subida de curvas sinuosas por la que en numerosas ocasiones tenía que ir con los dos pies en el suelo puesto que la nieve dificultaba el camino así como no nos dejaba ver por donde continuaba el carril. A lo largo del recorrido nos cruzamos con muchos nómadas que vivían en las montañas cuidando de pequeños rebaños de cabras o de un par de mulos, que salían a recibirnos para intentar vendernos los típicos fósiles propios de la zona. El camino desembocaba en Msemir donde empalmaríamos con otra pista muy sencilla que empezaría a ascender por el atlas dejando atrás otros 50 km aproximadamente de piedras, polvo y nieve. Nieve que nos impidió seguir avanzando tras hora y pico de camino, obligándonos a deshacer lo andado y volver al punto de partida (Tinerhir), ya que todas las carreteras que ascendían por el Atlas estaban cortadas por el mismo motivo. Eran ya las 16:00 de la tarde cuando nos encontrábamos en el lugar donde había empezado el cuarto día de aventura por Marruecos. La cosa se nos complicaba porque nos quedaban aun 800 km para llegar a Tánger para coger el ferry de las 18:00 de la tarde del día siguiente (hora a la que teníamos reservada la vuelta) y las carreteras de este país africano no son como las españolas.

Ese día seguimos avanzando por las carreteras que ascendían hacia el norte y que teníamos certeza de que no estaban cortadas, hasta que la noche y el cansancio nos hicieron parar en Agoudal, un pequeño pueblo Berebere (que son los aunténticos indígenas de Marruecos) donde viviríamos otra de las mejores experiencias que nos ha deparado este viaje. Paramos en un hotel/albergue que tenía muy buena pinta y que antiguamente había sido una Kasbah, que no es otra cosa que una pequeña fortaleza que pertenecía al líder de la ciudad que solía ser una persona de familia pudiente y que servía para defenderse de posibles ataques por la altura de sus paredes y la escasez de ventanas. Actualmente si que tenía ventanas y los más pudientes de allí éramos nosotros siendo unos «mindundis» también. El trato que recibimos allí no pudo ser mejor, más servicial y más amable y desde luego el precio tampoco pudo ser más barato, 30€ ambos dos incluidos té de bienvenida con un tentempié, abundante cena y desayuno y el alojamiento en una amplia habitación con dos camas, mantas de sobra para no pasar frío y un baño con una ducha estupenda.

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Esa noche decidimos dar un paseo andando por el pueblo ya que nos había gustado mucho al pasar con la moto y esa fue otra de las magníficas experiencias del viaje. El poder mezclarnos con la gente de allí, ver como vivían y hablarnos de sus costumbres del día a día. Nada más salir del hotel, empezaron a juntarse niños (sin pedirnos nada) que nos acompañaban en nuestra caminata, conforme nos adentrábamos en el pueblo, se nos sumaban más niños al igual que algunos adultos. Nos mostraron los encantos de su pueblo, nos enseñaron algo del idioma y nos llevaron a su lugar típico de reuniones donde van a divertirse con un billar, una televisión y una gran sala donde poder sentarse. Allí estuvimos intercambiando opiniones sobre el fútbol español y de como adoran al Barça y a Messi. Luego nos llevaron a ver algunas de las boutiques de allí y por último nos dirigieron de vuelta al hotel, todo acompañado de un manto de estrellas que no podíamos parar de admirar ya que el pueblo a penas tenía ni una luz.

Dormimos genial allí, dormimos tan bien que a la mañana siguiente nos levantamos una hora más tarde de lo que teníamos programado. Iba a ser un día muy duro, sólo de asfalto pero con 650km esperándonos después de 4 intensos días en lo alto de la moto. Fuimos a buen ritmo pero sin correr e intentando hacer el menor número de paradas para intentar coger el ferry de las 18:00. Resultó que el desayuno de ese entrañable hotel no le sentó muy bien a Nora y tuvimos que parar varias veces para ver si recomponía su vientre sin mucho éxito. Empezaban ya a pesarnos las horas de moto, los días anteriores y las esperanzas de coger el ferry de las 18:00 poco a poco se desvanecían. Las paradas para descansar cada vez se hacían más frecuentes y la incertidumbre que teníamos horas antes por saber si llegaríamos a coger el barco de vuelta a España de las 6 de la tarde, ahora era por saber si llegaríamos al de las 22:00 de la noche que sería el último del día. La última parada para descansar donde yo aproveché para tomarme un té típico de allí y cargamos por última vez la moto de gasolina, fue en Arbaoua que estaba todavía a 150 km de Tanger si mal no recuerdo. Le advertí a Nora que esa sería la última parada puesto que no íbamos nada bien de hora ya que había que estar 45 minutos antes de que partiese el ferry en el puerto. En Larache cogimos la autopista que nos costó algo menos de 30 céntimos y ahí aproveché para estrujarle un poco la oreja a la Katy y dejar polvo atrás para poder así llegar a las 21:30 a Tánger y coger el ferry de las 22:00 que finalmente se retrasó y nos devolvió a Tarifa a la 1 de la madrugada.

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En este viaje marítimo esta vez nos mareamos menos. Llegados a Tarifa y con la moto ya pasada la aduana, nos quedaba casi una hora de viaje de nuevo hasta Conil, hora en la que sufrí más que todas las anteriores desde el maravilloso pueblo en el que dormimos la noche anterior hasta Tánger para coger el barco, debido al frío (que lo tenía metido en todos los huesos de mi cuerpo) y al cansancio acumulado de la Semana Santa tan intensa.

Cuando llegamos a Conil, ni siquiera guardé la moto en el garaje, ducha directo y a la cama. A la mañana siguiente tuve que despegarme los párpados con una espátula de lo que me costó despertarme. Luego tranquilamente cargué la moto en el remolque, equipaje en el maletero y vuelta despacito hasta Madrid, 700 km más por si no había sido suficiente todo lo anterior. En total han sido 2300 km de moto y 1400 más de coche (sin turnarme con nadie).

Para concluir, ha sido otro viaje excelente, muy intenso y como siempre en la mejor compañía ya que no todo el mundo puede presumir de compartir sus hobbies con la persona a la que ama. Sólo sé que quiero repetir cuanto antes ya que nos han quedado muuuuuuuchas cosas pendientes.

La pila que nos salvó la ruta

Este domingo había quedado con la gente de Moto Jaén para hacer una ruta sencilla por las inmediaciones de la capital de la provincia del aceite. Era una ruta sin complicaciones puesto que la mayoría de asistentes (en total 16), vienen de la carretera y están empezando en esto del trail o llevaban mucho tiempo sin practicarlo, pero sobre todo, las gomas eran más de asfalto de campo.

Decidí bajar desde Madrid en la KTM, en principio había pensado ir por campo pero en último momento la ruta fue 90% asfalto y 10% marrón.

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Salí el sábado a las 9:00 y llegué a Mengíbar (Jaén) a las 15:00 para comer con mis padres con un total de 370 km, cosa fácil. De Madrid fui a Toledo, de Toledo a Ciudad Real y de Ciudad Real hasta mi destino pasando por la carretera antigua de Despeñaperros, donde el desgaste de la rueda trasera me dio un susto que casi me hace irme al suelo.

Tras una buena comilona con su correspondiente siesta, se acerca el domingo. Quedamos a las 9:00 de la mañana en una gasolinera a las afueras de Jaén, La Yuca, donde nos reunimos los 16 muy puntuales todos (incluido yo). Nos ponemos en marcha siguiendo los pasos de Emi (organizador de la ruta) en su KTM 250, ya que habitualmente hace enduro, pero miembro de este grupo de moteros por su Ducati Monster y el servidor cerrando el grupo en la 990 pendiente de que nadie se quedase atrás.

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En menos de un km desde el punto de partida, estábamos ya pisando lo marrón, con el campo muy seco a pesar de las recientes lluvias. Primera parada en Mancha Real para hacer alguna foto y fumar un cigarro (los que fuman).

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Desde allí subimos hasta Pegalajar pisando algo de carretera y una vez allí subimos al Almadén –Sierra Mágina- para probar la nieve ¡y vaya si la probaron algunos!

Se ve que la combinación ruedas lisas y nieve, no es recomendable, provocando que más de uno fuese al suelo en más de una ocasión. Tanto es así que ni siquiera pudimos subir hasta la punta de la montaña que nos habíamos marcado como meta. Las motos más ligeras no tenían grandes problemas en este tramo, que con la de Emi, eran 3 enduros.

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En una de estas caídas, el piloto de la Benelli rompió el perno de la palanca de cambios impidiendo que pudiese continuar. Tras un largo rato de búsqueda del perno entre la nieve, sin resultados y tras varios consejos de unos y de otros sobre como afrontar el tema; se me ocurrió quitarle una de las pilas a mi GPS y probar si podría sustituir la pieza que se había perdido. Y resultó ser el diámetro exacto. Apretamos de nuevo el tornillo y tema zanjado.

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Después de este parón, hubo alguna caída más en nieve sin consecuencias. Al salir de ésta, tomamos dirección Pegalajar por otro carril, muy rápido y con muchas curvas donde algunos aprovechamos para aligerar la marcha. Llegados a este pequeño pueblo en mitad de la sierra, tomamos otro carril que al principio era fácil y rápido, pero que tornó un una bajada larga, difícil y muy rota que hizo que alguno volviese a probar el suelo. Desgraciadamente no hay documentos gráficos de este momento.

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Después de un enlace de carretera de a penas 2 km, tomamos otro carril que nos enseñó Juan, otro miembro de este grupo de apasionados de las motos, que tenía una subida muy muy interesante con curvas muy cerradas y muchas piedra suelta lo que la convertía en una zona más técnica y que coronaba en la cima de Puerto Alto. Lugar perfecto para disfrutar de las vistas, intercambiar algunas palabras y despedirnos de Juande, Javi y Juan B, que tenían prisa por volver a casa.

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Bajamos por carretera ya que la otra opción es un cortafuegos que pone los pelos de punta a cualquiera que se atreva, comandados de nuevo por Emi, hasta empezar otro carril que al final del todo resultó estar cortado, por lo que hubo que navegar entre olivos para desembocar en un escalón que daba a la carretera. Aquí, las menos preparadas para el campo, golpeaban en los bajos.

Poco después de este asunto, hubo que vadear un río que no estaba en su momento más caudaloso, por lo que el reto fue fácil hasta para los más principiantes y donde Emi con su cámara y yo con la mía, aprovechamos para hacer las tomas que nos parecieron oportunas.

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Llegamos a Otíñar donde la gente que nos cruzamos nos miraba cual procesión de Semana Santa y desde allí tomamos otro camino que terminaba en Jaén capital, pero que tenía un par de subidas picantes y una trialera que sólo Emi con su 250 fue capaz de subir.

Llegados a Jaén, supongo que no hace falta decir a qué nos dedicamos. En este punto sólo quedábamos 8, ya que el resto tenía compromisos sociales y tuvieron que abandonar antes de llegar al bar de destino. Con una “sin” en la mano ¬¬ comentamos las caídas, la hazaña de la pila y otras impresiones sobre las máquinas o la ruta.

La vuelta a Madrid la hice con la moto en el remolque que ya estaba muy cansado jeje, eso si, llegué tardecito.

Gracias a los administradores de Moto Jaén y en especial a Emi, por organizar esta ruta e invitarme a participar.

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Fotos realizadas por Emilio Hache Fotógrafo.

La ruta del chorizo con mucho barro y sin chorizo

Quedamos a las 10 de la mañana en la gasolinera que hay en la A5 después de los campos de Iker Casillas, la que me pasé y tuve que hacer un cambio de sentido para aun así llegar PUNTUAL al punto de partida. Y allí estaban todos menos Ihumungus. Tras un rato de espera prudencial por si venía y alguna consulta al foro (por parte de Betitou), nos pusimos en marcha.

La ruta, aunque yo fuese el que encabezaba el grupo, la organizó Duffman, persona a la que por fin tuve el placer de conocer cara a cara y a la que considero un amigo puesto que hace ya mucho tiempo me escribió por el foro LC8 y después por whastapp para que le aconsejase sobre la compra de una KTM y desde entonces hablamos de manera habitual. A parte de eso me sorprendió mucho lo bien que va por campo ya que hace muuuuuuchos años que no probaba lo marrón y menos aun en una vaca. OLÉ!

Mención también a Robros que no llevaba una vaca si no un paquidermo de 260kg y era increíble ver como se desenvolvía con soltura en su GS1200 novísima. Iba por el barro que parecía Iberdis o Betitou en sus ligeras monturas. Y qué decir de Loren con su XR… ufff.

La ruta no salió como esperábamos ya que el barro no nos dejó avanzar al ritmo que nos hubiese gustado. No era especialmente pegajoso pero si escurridizo. Tanto que hizo que nos fuésemos al suelo varios en distintas ocasiones. La primera Rober, que por culpa de una frenada inesperada mía, tuvo que sortearme para no darse conmigo y su burra acabó probando el arado. Yo al adelantar a un tractor, cuando solté una mano para saludarlo, me metí en una zanga y probé el suelo casi con la boca. No estaba ni duro ni blando, como a Hotwheels le gusta. Luego cayó Nacho algunas veces y Yeyu nos deleitó con soprendentes acrobacias para evitar las caídas, ninguno entendimos como seguía en pie. Loren y Alberto no tuvieron ningún problema. Yeyu acabó calentando el embrague y tuvimos que parar de vez en cuando para que se enfriase y para quitar el barro que atrancaba su rueda delantera. En una de esas, coincidió que había un circuito de MX al lado y mientras me metí para hacer tiempo. En una recta justo antes de una curva, el barro me hizo probar el suelo de nuevo, otra vez sin consecuencias.

Eran las dos menos veinte aproximadamente cuando llegamos a Escalona, precioso pueblo, donde Betitou y Robros nos abandonaron para comer en casa. Los demás comimos en el primer bar que vimos y como siempre intercambiamos opiniones, batallitas y muchas muchas risas. Da gusto salir con gente del foro, ¡SOMOS TODOS LA HOS***A! (no tengo abuela) jeje.

Con la barriga hasta los topes, continuamos la marcha pero con prisa porque se nos hacía tarde. Empezamos la «variante» de la ruta del chorizo, la zona picante donde sin duda todos disfrutamos más. Hubo un par de km donde Loren y yo nos escapamos e hicimos rugir los motores hasta llegar de nuevo a la carretera. Luego un tramo más de carriles y vuelta por carretera hasta Madrid porque yo tenía mucha prisa. La vuelta estuvo muy entretenida también por la carretera M 507 creo, desde Almorox, la que proponía Ilex. Llegué más tarde de lo que estaba previsto y me cayó una bronca de aupa, pero ya está solucionado.

No tengo mucho más que decir salvo dar las gracias en primer lugar a Ilex, por prepararnos este rutón, a Daffman por organizarla y a todos los asistentes por participar y hacerme pasar este buen rato. Una pena el pinchazo de Ihumungus, espero que pronto te puedas apuntar a la próxima sin altercados. Y como siempre, un placer coincidir con tan buena gente y conocer caras nuevas.

Ahí van mis fotos:

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Un día de libreta

La ruta de este sábado fue de esas que por mucho tiempo que pase no se olvidan, coincidieron una serie de factores que la hizo increíble; entorno, temperatura, ruta, gente, ningún percance…

Siempre se suele decir lo mismo, pero es verdad que me ha encantado conocer a Loren y a Miguel, que han estado super atentos conmigo y son dos pilotos excelentísimos además de ser dos GPS con ruedas ya que ninguno de los 3 llevábamos GPS y salió una ruta de infarto.

Quedamos a las 8:30 de la madrugada, pero me retrasé (lo siento de nuevo) y hasta las 9:00 no nos pusimos a dar gas ¡y vaya si lo dimos! Esta ruta ha sido una especie de preparación y medición de tiempos para otra ruta que tienen pensada hacer dentro de algunos fines de semana donde el tiempo juego en su contra. Por ese motivo a penas paramos, llevamos un ritmo muy muy ligero y lo pasamos de vicio. Como se conocían la zona a la perfección y sabían más o menos hasta donde querían llegar, iban improvisando por el camino y la verdad es que eso lo hizo más divertida aun.

Nos topamos con una montería a mitad de camino que tuvimos que sortear y perdernos una zona preciosa por lo visto, pero a mi me dio igual porque el resto de la ruta estuvo igual de bien o mejor. Subimos por las famosas CETAS y llegamos hasta LA VEREDA (mi tercera vez en el mismo mes), pero pasamos de largo para no entretenernos. Hicimos creo que parte de la ruta de la MURALLA CHINA y más avanzados empezamos a pisar nieve. Aquí fue donde Loren con su XR600 y yo con mi 990 nos vimos un poco más apurados por culpa del hielo que hacía peligrosa la conducción, tanto que Loren probó el suelo, pero Miguel con su TTR600 parecía que no iba por la misma pista que nosotros ya que empezó a sacarnos una delantera importante.

Comimos si mal no recuerdo en Cantalojas, pueblo al que llegamos antes de las 14:00 por lo que la mañana nos habría cundido mucho y hasta aquí llegamos sin a penas pisar carretera. La vuelta en cambio tuvo más carretera, pero de esas ratoneras de tumbar una vez y otra, así que se podría decir que nos lo pasamos igual de bien a la ida que a la vuelta. En no se que momento, rompí el cable del cuentakm y dejó de funcionar por lo que no se cuantos km hicimos en total, pero a juzgar por la gasolina que gasté diría que nos quedamos cerca de los 300. La otra pega del viaje fue que a Loren se le perdió la cartera y no se dio cuenta hasta que llegamos de nuevo a Torrejón, que fue también el punto de partida.

En el camino nos cruzamos con 2 ATV’s que iban equipados hasta los dientes, unos todo terrenos que estaban disfrutando también de la reciente nevada y que incluso uno de ellos volcó en la cuneta sin ningún incidente y junto a los que rodamos un rato porque íbamos igual de lentos en el tramo blanco. Y en el castillo de ¿¿¿???? nos cruzamos una LC4 gris preciosa con alguien que bien podía ser del foro, pero que no tuvo a bien pararse para intercambiar unas palabras.

Por lo demás la ruta fue de 10 y estos dos pilotos de 11, por lo que cuando puedan/quieran estaré encantado de repetir. Siento los que no os pudieseis apuntar y lo siento también por Yeyu que no vino por culpa del guardabarros bajo y la verdad es que no habría tenido ningún problema.

Pongo fotos resumen del viaje para dar un poco de envidia 😛

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Las TKC80 son una mie*** para el barro

El viernes 29 aprovechando que era «San Publicito» (patrón de la publicidad) escribí en salidas entre semana para ver si alguien podía quedar. Me escribí con Aaronspeed y al final íbamos a ser 3, Jan, Aaron y yo, pero Jan no pudo venir.

La ruta era conocida por muchos de vosotros y de hecho al día siguiente volví a hacer algo muy parecido con Betitou y compañía pero con menos campo, llegando hasta el pueblo de LA VEREDA – todo un descubrimiento que me dejó con la boca abierta -.

Al ser sólo dos y Aaron un piloto más que experimentado, el ritmo fue algo más ligero con pocas paradas y por lo tanto pocas fotos.

El comienzo de la ruta fue por pistas aparentemente muy sencillas pero con un barro de lo más extraño porque no parecía que fuese a escurrir tanto y que luego te mandaba de lado a lado como si de una pista de patinaje se tratase.

He de decir a favor de las TKC que llevo la de atrás casi sin tacos centrales, pero de todas maneras llevaba menos de dos kilos de presión y me dieron muchísima inseguridad en el barro. Después de estas pistas escurridizas, subimos por un carril estrecho muy roto con una reguero de agua en el centro que lo hizo de lo más divertido y pudimos ir algo más rápido que por las pistas anteriores. Luego más barro, enlaces de carretera y otra pista muy divertida que parecía una rambla (de hecho puede que lo fuese) que supongo que era el río jarama. Este tramo, alternaba arena, cantos rodados, hierba y barro; siendo a veces vereda, otras carril y otras veces nada. Aquí fue donde como dice la firma de alguien de por aquí, me bajé de la moto de una forma creativa, haciendo que la moto probase el suelo. No hubo incidentes. Mientras tanto, Aaron me sacaba más ventaja.

Después de esto más pistas con menos dificultad pero con paisajes cada vez más bonitos, una parada para la primera cerveza a las 11 de la mañana y luego parada en Muriel para comer a la 1 y poco, pero donde nos quedamos hasta las 3 ya que el camarero de avanzada edad nos estuvo entreteniendo hasta entonces contándonos anécdotas de la mili, de otros moteros que pasaban por allí y de cuando era joven. Su mujer, la cocinera nos hizo una ración de oreja frita a regañadientes pero con una sabor exquisito, Aaron aprovechó allí para contarme que las otras veces que han parado en ese bar (el único de Muriel), la mujer siempre se enfada cuando le piden que cocine algo.

Vuelta a casa por pistas rápidas hasta Jarama, allí nos despedimos y cada uno a su casa por la autovía.

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Trail-enduro 19 diciembre

Ultimamente estoy siendo muy pesado así que hoy voy a ser breve.

Salimos el sábado 19 de diciembre FernandoRT, Yeyu, mi hermano Ignacio y yo con nuestro amigo Fuel que nos organizó una ruta para mi espectacular. Algunos lo denominan enduro ligero, otros trail extremo, el nombre no lo se, pero la diversión estuvo asegurada.

Hubo bajadas muy picantes, trialeras sencillas, muchas muchas veredas y una rambla rápida llena de curvas para estrujarle la oreja al máximo.

Tuvimos un par de encontronazos (uno con el dueño de una finca y otro con un agente forestal), pero de los dos salimos indemnes ya que hablando se entiende la gente.

Y para terminar, hablar de los pilotos. Me sorprendieron todos para bien, para muy bien. Fernando con el poco tiempo que lleva en el campo, se portó como un jabato, no se achantó ante nada y todo lo pasó bien. Yeyu no deja de sorprenderme cada vez que salgo con él, como decían en el colegio, progresa adecuadamente. Cuando lo vi subir la trialera con las patas tan cortas que tiene y sin dejar de acelerar me dejó con la boca abierta.
Fuel con esa dominator es un pu**o máquina, se nota que tiene tablas en esto del campo y que se conoce la zona al dedillo. Y mi hermano para lo poco que coge la moto desde que vive en Madrid y sobre todo lo poco que lleva con la BMW también me sorprendió muchísimo, lo vi muy suelto.

Conclusión: Un DIEZ a la salida del sábado.

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Martes 8 de diciembre

Llevando desde el 19 de agosto (ruta nocturna en la que me hice daño en la muñeca) sin hacer una salida por campo y encontrándome mejor de la lesión, decidí pasarme por la sección de salidas por si alguien tenía intención de salir ayer martes día festivo. Como no vi nada, propuse yo hacer una ruta de wikiloc la cual desconocía por completo pero que parecía sencilla, lo que me venía perfecto para no forzar mucho.

Quedamos 3 valientes a las 10:00 de la mañana en la gasolinera de San Fernando de Henares, SirPaul con su flamante 1200, Yeyu con su ya conocida Elephant 900 y yo con queridísima 990. A Yeyu su mente privilegiada le pasó una mala jugada y se fue por la A1 hasta San Sebastian de los Reyes pensando que habíamos quedado allí. Mientras lo esperamos aprovechamos para desayunar tranquilamente y conocernos un poco más SirPaul y yo (suena regular pero sólo hablamos de motos y trabajo).

Empezamos la ruta como a las 10:35 con un ritmo muy tranquilo por carretera hasta que por fin llegamos a las primeras pistas a la altura de Alcalá de Henares. Las pistas eran muy sencillas y rápidas hasta que en Villalba (creo recordar) hubo una subida más picante. Seguimos por los laberintos de caminos entre campiñas, adelantando tractores y saludando a señoras mayores paseando, la complicación de esto era seguir el track de la manera más correcta posible ya que a la hora de descargarlo, sólo ofrecía la versión simplificada (500 puntos) y en numerosas ocasiones nos pasamos más de un cruce.

El ritmo de SirPaul era constante, manteniendo la distancia para no tragar mucho polvo, llevaba las TKC 70 y daba gusto verlo subiendo o bajando con ese bicho. Yeyu ha mejorado una barbaridad desde la primera y última vez que salí con él. Es asombroso ver como maneja esa moto. Y yo la verdad es que cogí confianza rápido con la muñeca que no me molestó en toda la ruta.

La parte más bonita de la ruta sin duda fue en la frontera entre la comunidad de Madrid y la de Castilla la Mancha, el resto no merece la pena destacar nada. La vuelta fue un poco aburrida porque fue casi todo el rato carretera. Entre medias, nos paramos en Pozo de Almoguera si la mente no me falla a tomarnos un refrigerio de cebada acompañado de unas rabas.

Ya entrando en Madrid, Yeyu nos propuso ir a un circuito que conocía él entre Vicálvaro y Coslada, al que solía ir él a entrenar con su supermotard. Estuvimos muy poquito rato, pero pegamos 4 saltos y un par de curvas que nos dejaron más a gusto que un arbusto.

Y por lo demás nada más que decir, ha sido un placer conocer a SirPaul y volver a coincidir con Yeyu, pero sobre todo haber podido disfrutar de un día como el de ayer a lomos de nuestras monturas.

¡Gracias compis!

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Vacaciones por ANDALUCÍA

Aquí va el tocho de crónica de nuestras vacaciones por Andalucía en lo alto de la 990. En total ha sido una semana empezando el sábado 8 y acabando el sábado 15 de agosto. La ruta empezaba y terminaba en Jaén, lugar donde dejaríamos el coche y el remolque a la espera de subirlos el domingo 16. Ya que tuve que trabajar el primer sábado toda la mañana, ese día lo dedicaríamos a bajar la moto al sur y preparar todos los enseres del viaje.

ETAPA 1 —> JAÉN – LAUJAR DE ANDARAX

Nos despertamos bien tempranito para ultimar detalles y desayunar con tiempo y aun así salimos más tarde de lo previsto (8:50), ya que nos esperaba una etapa de 300 km exactos. Desde Jaén hasta Alhendín (pasado Granada) era todo por campo y no precisamente por pistas rápidas, tanto es así que a la media hora de comenzar en una trialera que consideraba sencilla, nos fuimos al suelo por lo rota que estaba y lo hinchadas que llevaba las ruedas. Afortunadamente no hubo incidentes, una pausa para sacudirnos el polvo, volver a atar las maletas y a correr.

(Momento de la salida)

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Ese día incluso nos llovió un poco, lo cual agradecimos mucho porque el calor con los trajes de moto no es moco de pavo y sirvió también para asentar un poco más el terreno y levantar menos polvo.

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Paramos en el pantano del cubillas, ya en Granada, para refrescarnos un poco aunque el agua estaba tan sucia que no fuimos capaces de bañarnos. Así que estiramos brazos y piernas y continuamos hasta Lanjarón donde comimos a las 16:30. Desde Alhendín hasta Lanjarón fuimos por carretera que después de tanto campo incluso se agradece, hicimos como 15 km de autovía hasta la salida de la carretera de la Alpujarra que es espectacular.

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Por el camino nos cruzamos varias motos en ruta, nos saludamos como buenos hermanos y a seguir disfrutando de las curvas y paisajes.

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Llegamos a Trévelez casi todo por carretera y a punto estuvimos de bañarnos si no llega a ser por las horas que eran ya, ya que en Laujar nos esperaban para abrirnos la puerta de la que fue nuestra primera humilde morada.

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Preciosas vistas nos quedaban de ruta por el puerto de la Ragua hasta llegar por fin a Laujar de Andarax bastante cansados a las 21:00. Unas cuantas cervezas para reponer fuerzas y a dormir.

ETAPA 2 —> LAUJAR DE ANDARAX – ALMERÍA

Esta parte era la más sencilla y corta de todas las etapas, eran sólo 100 km todo de campo y según wikiloc por unas pistas sencillas hasta llegar casi a Almería donde el camino se tornaba extremadamente incómodo por el montón de piedras que había. Por ello mismo, decidimos ir al nacimiento del río Andarax por la mañana, así nos refrescábamos en el río y continuábamos fresquitos para Almería.

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Lo que no contábamos era con pinchar :S Ya llegando al nacimiento, me doy cuenta de que la rueda de atrás va más floja de la cuenta así que decido no parar hasta el lugar de baño y una vez allí sacar el bombín para inflarla si no era muy grave.

Tras habernos refrescado en este paisaje tan bonito y con la rueda hinchada, volvimos al pueblo para buscar un taller abierto ya que era lunes y podrían arreglarlo. Y así fue, les llevó toda la mañana pero nos pusieron un parche que aguanta hoy día.

Ya comimos allí por las horas que eran y a las 4 en punto pusimos rumbo a Almería por donde marcaba el GPS.

Poco tardamos en darnos cuenta que estábamos en una de las etapas más bonita de toda la semana, si no la más bonita, aunque por las fotos no diríais lo mismo.

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Los carriles eran de entre 4 y 6 metros de ancho, con el piso muy liso y sin mucha gravilla, lo que hacía que te pusieras a 100 km/h sin querer. Más tarde, al comentar las hazañas de la ruta con otras personas nos dirían que esas pistas son utilizadas por pilotos profesionales para entrenar para pruebas como la Baja Aragón o incluso el Dakar.
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Terminando la sierra de Gador y con Almería de fondo, empezaba el carril del camino antiguo romano que estaba en muy mal estado por la cantidad de piedras que había y muy frecuentado por ciclistas y gente corriendo. Nos paramos en varias ocasiones para hacer alguna foto.

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Sinceramente, en ningún momento de toda la ruta volví a disfrutarla como ese día.

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Llegamos a Almería a las diez de la noche donde nos esperaban mi prima y su novio con los brazos bien abiertos y la mesa puesta. Fueron unos anfitriones magníficos.

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ETAPA 3 —> DISFRUTANDO DE ALMERÍA

Nos quedamos en Almería hasta el jueves así que habría que aprovecharlo lo máximo posible y como dicen por ahí, estábamos en la tierra del trail. No hacía un calor excesivo, pero la humedad tan alta que había, lo hacía bastante insoportable.

Con las maletas en casa, cargamos sólo la mochila y nos dirigimos al desierto de tabernas por una ruta que transcurría por la rambla del río Andarax que anteriormente me había descargado de wikiloc, para más tarde empalmar con otra que iba por mitad del desierto. A parte de disfrutar de la moto, quisimos parar en el mítico FORT BRAVO donde han sido rodadas tantas pelis del oeste y en lo que quedaba de escenario de EXODUS (la última película de Moises) que estaba cerca de Pechina y en la que actualmente estaban preparando los decorados para rodar la nueva temporada de juego de tronos.

(Lo que se ve de fondo es el escenario de juego de tronos)

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Después de estas visitas filmográficas y un baño bien merecido en la piscina que hay dentro del FORT BRAVO, continuamos por la ruta que atravesaba el desierto dirección este hasta que al par de horas del comienzo de ésta, pinchamos la rueda delantera.

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Llevaba espray repara-pinchazos en la mochila así que después de agitarlo bien, dentro todo y a rezar para que aguantase. Per desgraciadamente no aguantó para llegar hasta Almería aunque si para hacer 30 km más, que nos sacarían del track y nos llevarían a la carretera donde esperaríamos la grúa.

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Terminamos la ruta en taxi, pero nos dio tiempo a hacer prácticamente todo lo planeado así que no supondría mucho.
A la mañana siguiente, era día de playa así que nos fuimos los cuatro a la cala de San Pedro, a la que había que acceder por una vereda de 3 km que hicimos prácticamente entera en moto.

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Después de comer, cogí las gafas de bucear y el tubo y me puse a contemplar el maravilloso fondo y para mi sorpresa me topé con esta estrella de mar la cual saqué del agua 30 segundos para fotografiarla y devolverla al mar en el lugar donde me la encontré

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Cuando empezó a refrescar ya dando la sombra a toda la playa, vuelta a casa por el mismo camino y allí seguía la moto.

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Esa noche cenamos en un bar de Almería al que nos llevaron mi prima y su novio que se llama «entre tapas y vinos» y la verdad es que hace mucho tiempo que no estaba en un sitio tan bueno y barato, la calidad excelente y un servicio genial a buen precio ¿qué más se puede pedir? Perfecto como despedida de Almería ya que al día siguiente pondríamos rumbo a la siguiente destino.

ETAPA 4 —> ALMERÍA – NERJA

Nos levantamos a una hora razonable pero sin madrugar mucho que la paliza que llevábamos en lo alto no era cualquier cosa y pusimos dirección Nerja no sin antes hacer un poco más de turismo por la costa almeriense. Nos esperaba una etapa de casi 200 km.

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Habiendo hecho las fotos de rigor, continuamos un rato largo por carretera de costa hasta empezar otro track descargado de wikiloc que iba desde Adra hasta Nerja y el cual aparecía como trail moderado :x :x :x

Nada más comenzar, me di cuenta de que era más enduro light que trail moderado porque el primer tramo discurría por una rambla que el agua la había dejado un poco destrozada y que a parte, había que subir cada X metros un escalón bastante pronunciado de hormigón. A partir de este momento, yo ya fui en tensión porque no sabía que nos podríamos encontrar.

Hago un inciso para pedir perdón por las pocas fotos que tengo de este día.

Esa rambla pasaba por una gravera que el track marcaba que había que atravesar para coger el carril que desembocaba en la carretera que pasaba por encima del río que llevábamos. Al subir por ella, típica cadena que corta el carril, bajón y a mirar el GPS para buscar alternativas mientras que mi novia se acerca al candado y no me preguntéis como, consigue abrirlo (supongo que no estaba bien cerrado) :nose

Subidón otra vez y a seguir por esa carretera de curvas tan sólo 3 km donde el track volvía a enganchar por campo, esta vez metiéndose en un almendral que enseguida se complicaría.

Estaba recién pasado el tractor cadenas y hacía que la tierra estuviese más suelta y por tanto patinase más. De repente un pecho muy pronunciado y el carril en las condiciones citadas así que en primera para arriba muy muy despacio porque la moto iba para todos lados menos para donde yo quería. A punto estuvimos de irnos al suelo en 4 ocasiones en la misma cuesta, pero no se como conseguimos llegar al final. Supongo que el peso de la moto al ser dos personas y cargada hizo que pudiésemos avanzar porque en la moto de enduro sin haber cogido impulso y a esa velocidad, no lo habría conseguido.

A partir de ahí, las vistas eran impresionantes, pero el track no dejaba de acojonarme. En una ocasión tuvimos que bajar un cortafuegos en el que se me calentó el freno trasero y dejó de funcionar en mitad de la bajada así q me llevé un buen susto y bajamos el cortafuego a toda pastilla y a punto de caernos por el montón de piedras grandes y sueltas tipo pizarra que había.

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Con el freno otra vez en óptimas condiciones continuamos la marcha hasta llegar a la zona del incendio que hubo hace muy poco cerca de Motril, el cual atravesamos entero. El paisaje era desolador.

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Cada vez se hacía más tarde y aun quedaba mucha ruta por delante, así que pocas paradas para no entretenernos demasiado.

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Conseguimos llegar casi a las once de la noche, pero con la satisfacción de haber hecho las cosas bien y haber completado una ruta larga y difícil.

En Nerja nos quedamos hasta el sábado disfrutando de playa, piscina y pescado sin hacerle caso a la moto.

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ETAPA 5 —> NERJA – JAÉN

Última etapa, vuelta a casa :(

Era sábado por la mañana, empezamos a hacer las maletas y a preparar todo pero estando la familia, sobrinos y otros entretenimientos nos costó mucho arrancar.

Desde Nerja, empezamos por campo y como en otras ocasiones, por la rambla de un río. Pasamos Frigiliana y avanzamos hasta El Acebuchal, una aldea con mucho encanto donde paramos a comer una ensalada y un pato muy rico.

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Estando allí, vimos como se originaba un incendio a escasos 300 metros de nosotros, los camareros echaron a todo el mundo ya que el viento podía hacer que el fuego llegase en cualquier momento, pero a nosotros (únicos españoles) nos dijeron que nos quedásemos si queríamos ya que con la moto no tardaríamos en huir en caso de necesidad.

Avisados los bomberos, nos terminamos el pato sin quitarle ojo al fuego por lo que pudiese pasar y al rato llegó la primera avioneta que descargó una cortina de humo rojo que hasta podíamos olerla. Enseguida llegaron 3 helicópteros cargados de agua que junto con el equipo de bomberos de a pié y sus desbrozadoras, consiguieron extinguir el incendio en menos de dos horas.

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Ya apagado el fuego, íbamos a montarnos en la moto cuando a mi novia le picó una avispa siendo alérgica. Nos atendió una amable señora que tenía la pomada que hizo que no fuese más grave de la cuenta, no obstante, a día de hoy sigue teniendo la pierna como la de un luchador de sumo.

Ahora si, ponemos rumbo a Jaén atravesando una de mis sierras favoritas la cual conozco bastante bien ALMIJARA.

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Justo en ese carril que sube, teníamos que desviarnos pero a mi novia no le dio mucha confianza por como se ponía enseguida.

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Era muy pronunciado y estaba muy roto por el agua, pero habríamos podido subir son problemas. Así que continué por el camino largo lo cual no importaba porque desembocaba en la Maroma, el pico más alto de Almijara y si no llega a ser por ella, nos habríamos perdido estas vistas.

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Continuamos atravesando la sierra dirección norte pasando tramos picantones pero sin demasiada dificultad y parando ocasionalmente para hacer alguna foto.

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Llegamos hasta el pantano de los Bermejales todo por campo y desde allí hasta Armilla (Granada), combinando campo y carretera.

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Desde Granada hasta Jaén debido las horas decidimos hacerlo por la odiosa autovía pero eran ya las 22:15 cuando estábamos en la ciudad de la Alhambra, así que acabamos llegando a las 23:30. Eso sí, las ganas de bares y cervezas no se nos habían quitado.

Esa noche, aprovechamos para dormir bien y al día siguiente (domingo) amanecimos en Jaén muy descansados para cargar la moto en el remolque y llegar a Madrid con su dura vuelta a la rutina.

En total, 1250 km de los que al menos 800 fueron de campo.

Tranquitrail? O aventura salvaje con futuro incierto?

Para mi, la palabra TRAIL lleva intrínseco el término aventura y la verdad es que lo que no faltó ayer fue una buena dosis de ésta.

Como sabéis, los 3 mosqueteros que quedamos ayer llevamos muy poco tiempo en el foro y las ganas de salir al campo aun a pesar de estos calores, nos pueden. He de decir que respecto al tiempo, no tuvimos ningún problema ya que nos llovió y hasta llegamos a pasar frío.
Quedamos Arponck, Yeyu y un servidor a las 18:30 cerca de Collado Villalba para hacer una ruta que pintaba muy bien, cortita, sencilla y con campo y carretera.

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2127914

Ya reunidos y con las motos cargadas, empezamos la ruta y nos comienza a llover. No pasa nada porque un poquito de agua refrescante en estos meses de calor extremos se agradece, así que despacito y con buena letra. Primera parada en un mirador con vistas al escorial para hacernos la foto de rigor.

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Continuamos por una carretera muy rota y serpenteante con unas vistas dignas de pararse y ser contempladas a medida que avanzábamos.

Nos adentramos en la comunidad de Castilla y León donde pocos km más tarde tomaríamos la primera pista.

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Por fin llegamos al primer carril, se podía ir rápido porque las curvas eran suaves y gracias a la lluvia no levantábamos polvo y se agarraba muy bien. Tras unos km en estas condiciones en las que disfrutamos mucho, nos encontramos con el primer problema, una valla nos cerraba el paso y un muro de piedra infranqueable nos impedía retomarlo así que paralelo al muro salía otro carril con muchas piedras sueltas. Lo comento con mis compañeros por si preferían tomar otra alternativa ya que el GPS no marcaba por ahí aunque si parecía que empalmaría más alante con la ruta.

Comenzamos a bajar y lo que era un carril se iba convirtiendo en vereda poco a poco y cada vez más piedras, hasta que llegamos a un punto donde la cuesta se tornaba complicada por los escalones de piedra y la inclinación de ésta. Estábamos bajando una trialera! Me paro para reagruparnos y comentar la jugada, les ofrezco darnos la vuelta pero me dicen que sin miedo para abajo, así que le echan un par de h…vos y bajan con algunas dificultades pero dpm! Olé por ellos! Hay que mencionar que era el estreno de Yeyu en el campo y dejó el listón bien alto, sin menospreciar la valentía y técnica de Arturo (Arponck) que se notaba que había recibido clases en el enduropark. Sobre todo al levantar la moto del suelo

Después de esa bajada, la vereda se estrechaba y las ramas bajas hacían complicado su tránsito, tanto que hubo un par de caídas. Llegamos aun paso complicado entre unas piedras en el que tuvimos que ayudarnos unos a otros para saltearlo. Unos metros más avanzados, la vereda se convertía en bajada de descenso para bicicletas y justo antes de que Yeyu se lanzase precipitadamente sin pensarlo ni un instante, le comento que poco antes había visto una entrada en el muro, cortada por una malla, así que nos dimos la vuelta y por suerte para nosotros, la malla no tenía ni candado ni cuerdas así que la abrimos sin problemas y nos metimos en la ruta original. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que la moto de Arturo perdía aceite.

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Resultó ser el tapón de vaciado así que dentro de lo malo, no fue lo peor. Decidimos buscar una carretera con el motor apagado para no griparla así que nos pusimos en marcha ya que ese tramo era cuesta abajo y la misma inercia nos llevaría hasta la carretera de la presa del embalse de Aceña. Yo iba el segundo por si necesitaba ser remolcado, pero en ese momento no hizo falta. Una vez abajo, llamamos al seguro para que nos envíen una grúa y el tercer mosquetero no aparecía. Cojo el móvil y tenía una llamada perdida suya así que me pongo los guantes y el casco y a toda prisa en su búsqueda.

Estaba en el punto donde habías pasado la valla, sudando como un pollo y la moto en el suelo porque debido a la inclinación, no pudo levantarla él sólo. Entre los dos la pusimos en pie sin problemas, había volcado al dar la vuelta justo cuando retomamos la marcha y no nos dimos cuente porque esta vez yo iba el segundo. Partió la estribera del pasajero y había doblado la maneta de freno.

Una vez reunidos los 3, nos dice la grúa que en media hora estaría con nosotros y esto eran las 20:00 de la tarde. Aprovechamos para conocernos un poco mejor y hablar de nuestra pasión.

Hora y cuarto más tarde, allí no aparecía nadie así que llamamos de nuevo y nos dicen que no tienen constancia de nuestra solicitud por lo que nos envían otra grúa a la que se suponía que le quedaban 50 minutos.

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Decidimos ir a Peguerinos para que la grúa nos encontrase más fácil y sobre todo para calentarnos ya que estábamos pelados de frío. Atamos una eslinga de su moto a la mía y llegamos al pueblo. Nos metemos en un bar y lo típico de verano, un colacao calentito y un café hirviendo para reponer fuerzas.

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Siendo las once de la noche, me despido de mis compañeros muy a mi pesar porque estaba lejos de Madrid y debía madrugar hoy. Se quedan Yeyu y Arponck esperando la grúa, ya que Yeyu vivía cerca de las Matas. GRACIAS YEYU!!! Y menos mal porque la grúa acabó apareciendo a las 00:15

Total que le pregunto a uno del bar que por donde tardaría menos y tras una discusión entre ellos, decido ir por el camino complicado pero corto en vez de por el largo y sencillo. Digo complicado porque la carretera estaba en muy mal estado y por los cruces que había era fácil perderse. Tan fácil que me perdí siguiendo las indicaciones de este señor. Así que enciendo el GPS que lo llevaba apagado por que no tenía a penas batería y lo estaba reservando para una urgencia.

Sigo el camino más lógico posible y consigo poner buen rumbo a Madrid. La sensación de ir a esas horas de la noche yo solo por mitad de la sierra acompañado de la luna llena, no tiene descripción, hasta que al salir de una curva en la que iba fuerte por tardar menos; me encuentro un toro atravesado en mitad de la carretera. No se como pero gracias a mis reflejos y a la 990, consigo esquivarlo pero con un susto encima que no hubiese estado mal haber estado vacunado contra el infarto de miocardio.

Unos cuantos km más de curvas y varías parejitas en los coches aparcados en los arcenes haciendo «quien sabe que», cojo por fin la A6 rumbo a casa.

Acabé llegando a casa a las 00:30.

Ha sido un placer conocer a estos dos grandes pilotos y mejores personas con los que con gusto repetiría sin pensarlo. Espero que no me odien por haberlos metido por ese berenjenal con los percances que sufrieron sus motos.

Un saludo!!!

Psd: Siento no tener más fotos, pero lo compensaré con un vídeo que resumirá a la perfección toda la ruta.

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