Lo que iba a ser una ruta nocturna se convirtió en unas cervezas baratas

Hace no mucho planeamos una quedada nocturna los asistentes a la #Trip&Track de Cuenca y los de la #DesertAdventure de Almería más algún agregado de última hora para hacer una nocturna – que es lo que pega en estas fechas – .

El track era el bien conocido “LA RUTA DEL CHORIZO”, algo sencillo para hacer de noche y con posibilidad de retorno rápido por carretera.

Quedamos en la gasolinera de siempre unos valientes e intrépidos aventureros con ganas de … – este tema lo resolveremos más tarde – muy puntuales todos excepto YEYU. Iberdis con su 625, Automaticox estrenando Husqvarna, Duffman con su 950 sin rasguños, Matto y su 1190, Gus con otra 990, Santos 690 y el servidor con LA TRAIL PERFECTA (990R).

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Tras 20 minutos y que nuestro amigo poseedor de la única Cagiva 900 que conozco no venía, decidimos importunarlo al teléfono:

– Oiga señor, ¿piensa venir usted a la nocturna?
– ¡Por supuesto que si!
– ¿Y a qué esperas?
– ¿Pero no era mañana?

Así que muy a nuestro pesar arrancamos máquinas ¡y en marcha!

– ¡ALTUM!

No habíamos terminado de incorporarnos a la autovía para coger la salida pocos km más tarde cuando la GC nos da el alto, indicándonos mediante gestos que sólo dos nos detuviésemos en el arcén. Santos que iba el primero se libró del asunto, yo me paré unos metros delante ya que me avisó con poco margen de acción, Matto se vino conmigo que pensó que estaría más seguro que con los de verde, otros cuantos de detrás se hicieron los locos aminorando la marcha pero mirando hacia otro lado como si la cosa no fuese con ellos y no es para menos ya que la Husky de Manu tiene menos luces que el aeropuerto de Jaén. Y Gus y Duffman pagaron el pato por los demás.

Nosotros viendo que la autoridad no nos rendía cuentas decidimos continuar adelante por lo que pudiera pasar, así que empezaron por Gus con la rutina habitual. Con Nacho en cambio fueron más simpáticos:

– Sr. Agente: ¿ A caso le he dicho yo a usted que se pare ?
– Nacho: La verdad es que no lo se
– Sr. Agente: Entonces continue

(Debo aclarar que lo de simpáticos era irónico)

15 minutos más tarde por fin aparece Gus contándonos que le han revisado hasta los DBKillers con tal de intentar llevarle al calabozo. Gracias a que es el tío más legal de todos los que íbamos, no tuvieron por donde pillarle ya que llevaba hasta la pegatina de la ITV.

Ahora si, con menos luz volvemos a arrancar dirección suroeste.

Para quien no lo conozca la ruta empieza con carriles de 6 metros de ancho y mucha grava suelta, que con Santos a la cabeza no hubo grandes complicaciones.

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Pasamos unos cuantos charcos (alguno de ellos importante) y el terreno se vuelve arenoso provocando muchos “uuuuys” poro nigún “ayyyyyy”.
A Duffman empieza a darle problemas la 950, cortes de corriente, que nada más comentármelo rápidamente identifico que es el sensor de la pata de cabra puesto que en la Desert Adventure ya le jugó una mala pasada. Me tumbo en el suelo y efectivamente corroboramos que ese era el problema y sin terminar de arreglarlo continuamos la marcha con intención de pedirle a Gus su anulador de repuesto que siempre lleva consigo.

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La noche va cayendo y cada vez vemos menos, es la peor hora para conducir con el sol tras la línea del horizonte y con la luz suficiente en el ambiente para que los focos de nuestras motos todavía no sirvan para alumbrarnos el camino.

Seguimos pasando bancos de arena blanda y charcos con un hedor de lo más embriagador hasta llegar a Escalona, pueblo en el que podríamos cargar combustible para máquinas y pilotos y hacer tiempo para que termine de caer la noche.

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Llegados al bar probamos el anulador de Gus en la 950 de Nacho, pero éste no vale debido a que el sistema es algo más moderno. Con unos cables podríamos haber hecho un puente para anular el sensor, pero entre que nadie llevaba ni tan siquiera un trozo de alambre y que el problema venía sólo cuando Duffman se ponía de pie y pisaba ligeramente la pata con el talón de su bota decidimos dejarlo así. Y es ahora cuando hago referencia a la frase que dejé sin terminar al principio de este escrito, valientes e intrépidos aventureros con ganas de muchas cervezas y muy pocas de rodar fuera de pista a la luz de la luna, el cual se suponía que era el objetivo principal de este encuentro. Y es que entre lo tarde que se nos hizo en la cena, el rato que estuvimos intentando solucionar lo de la moto de Nacho y todos los retrasos del principio teniendo en cuanto que al día siguiente habría que madrugar; todos decidieron que lo mejor sería volver a casa por carretera. Iberdis y yo nos quedamos con un poco más de ganas pero terminamos siguiendo al resto del rebaño que era lo más sensato.

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En resumidas cuentas fueron 75-80 km de offroad si las cuentas no me fallan y unos 110-120 de asfalto en buena, MUY BUENA compañía, también pesarosos por la confusión de Yeyu que no puedo acompañarnos a una noche de muchas risas y batallitas.

¡Eso si! La cena fue barata y abundante en comida y bebida 😀

Aventura Trail Teruel – Fuimos perdiendo gente

Hace un par de semanas nuestro amigo Titoperez nos propone hacer una ruta de dos días para este fin de semana que acaba de pasar (15 y 16 de octubre) a Teruel.
El plan pinta muy bien: buena compañía, un hotel barato en un sitio estupendo y una ruta de wikiloc realizada por advmaroc donde la diversión está asegurada.Antes de empezar Toberoloco se cae de la convocatoria puesto que tienen que operarlo de la vesícula, así que sufrimos la primera baja de este viaje por un motivo más que justificado.
Esperemos que haya salido bien y te mandamos todo nuestro apoyo para la recuperación.

Quedamos con Santos (el comandante de la ruta) en Guadalajara porque la ruta comenzaba allí, el resto nos reunimos en Madrid para hacer el tramo de autovía juntos.
Toñin que salía de trabajar en ese momento quiso darnos una sorpresa y se presentó en la gasolinera para despedirnos y sufrir de envidia ya que no podía acompañarnos.

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El track comenzaba directamente por lo marrón a las afueras de Guada por pistas fáciles que enseguida se convirtieron en una trampa de barro botijero a causa de las últimas lluvias.
Vinieron los primeros resbalones, ruedas trabadas de barro y marcha lenta con los pies afuera a modo de ruedines de bicicleta. Aun no hubo ningún percance.

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Seguimos avanzando, el barro desaparecía y los carriles se volvían rojos. El terreno ahora estaba perfecto para aligerar el ritmo, cosa que Santos aprovechó para estrujar el mango de su 690
haciéndola derrapar en cada curva y saliendo a una rueda cuando la trazada se lo permitía. Poco a poco nos pillaba delantera pero se detenía en cada cruce para guiar a su rebaño.

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En una de éstas y sin nadie detrás para contemplarlo, nuestro comandante decide picar embrague para levantar rueda delantera. Se le descontrola la máquina y la alza más de lo debido,
cayendo él hacia atrás y la 690 aterrizando con el guardabarros. Hizo añicos la matrícula, el porta y los intermitentes, dejando servible sólo el piloto. Pero lo grave fue que el estaba en el
suelo quejándose del hombro. Nos comenta que se le ha salido y que lo tiene que colocar, pero ninguno de nosotros nos atrevimos a “meterle mano”. Al rato y por arte de magia se lo vuelve
a colocar en su sitio y nos dice ahora que en la mano también ha sufrido algún daño.

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Al cabo de media hora decidiendo qué hacer, Santos decide que no quiere molestarnos y se va por su propio pie al hospital. Desestima nuestras recomendaciones de llamar a una grua
para volverse a casa. Una vez allí nos escribe por whatsapp con los resultados de la radiografía: un nudillo roto y 4 semanas de escayola. Mucho ánimo Santos que seguro que antes de
lo que piensas estás en lo alto de la moto de nuevo.

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Se nos quedó muy mal sabor de boca pero entonces Miguel tomó las riendas del grupo y nos incitó a continuar la marcha.

Al pasar por el valle del río Tajo nos encontramos una niebla muy densa y un descenso brusco de temperaturas.

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Volvimos a atravesar una zona de mucho barro y en esta ocasión algunos de pilotos de las BMW’s con gomas Heidenau no consiguieron mantener las motos de pie. Afortunadamente no hubo que
lastimarse por ninguna consecuencia.

Llegamos a una trialera de bajada cerca de Mazarulleque, si no recuerdo mal, que no estaba marcada en ningún waypoint. Viendo la pinta que tenía y lo mal que íbamos en tiempo decido bajar andando para
comprobar si era apta para vacas. La pendiente no era gran cosa, pero tenía mucha piedra suelta y sobre todo un paso entre rocas que lo hacía imposible para las GS1200. Vuelvo a subir y decidimos dar un
rodeo por carretera para empalmar con el track unos km más adelante. Nos cruzamos en ese momento con dos motoristas en una Vstrom nueva y otra GS1200 que no tenían pensado pisar lo marrón.

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Seguimos avanzando por pistas sencillas hasta dar con una de grava suelta en la que había que tener especial cuidado con las inercias. Aquí fue donde el promotor de la ruta (Titoperez) tomó contacto por
primera vez con el suelo. La caída no fue a gran velocidad pero el impacto con el suelo fue violento, llegando a golpear con el caso la pista. En pocos minutos no tenía ninguna dolencia y pudimos continuar.

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En Cuenca nos esperaba Pablo, otro trailero que avanzó por carretera desde Madrid porque a causa de una operación está retirado del campo durante una temporada. Durante ese día y hasta el final de la
etapa (Albarracín) siguió solo a lomos de una VFR1000 edición limitada restaurada por él, ¡preciosa!

Tuvo el detalle de adelantarse y reservar sitio en el restaurante y más tarde de hacer el checkin para el hotel, ¡gracias Pablo! También fue el tesorero del grupo y el guía de la manada al día siguiente, no se
pudo portar mejor.

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Estando en el restaurante Silvernorth recibe una llamada con malas noticias, resulta que su suegra estaba débil de salud y tiene que abandonarnos para apoyar a su mujer. Tercera y última baja del grupo.
Nos despedimos de él con mucha pena y seguimos nuestra marcha hacia Albarracín.

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La cosa empieza a complicarse conforme nos adentramos en la sierra. Primero bajadas escarpadas, luego tramos de pista por los que no estaba claro el camino y luego una subida que nos tuvo varias horas entretenidos.

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Avanzábamos lentos pero avanzábamos hasta llegar a una subida que después de un tramo de saltos muy divertido, se tornaba muy pronunciada y con el terreno muy suelto. Supongo que por esta zona habría llovido menos ya
que a parte de tragar algo de polvo, las lluvias deberían haber hecho que la tierra estuviese más compacta. Y no era así. Empezamos a quedarnos trabados y teníamos que bajarnos para empujar y ayudar a continuar subiendo.

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Las fuerzas fallaban y era difícil mantener las motos derechas mientras intentabas que avanzasen a la vez que hacías equilibrio, así que en repetidas ocasiones Miguel y Tito volcaron las motos. En alguna de estas ocasiones
ambos se hicieron daño en las rodillas, pero hubo una en concreto en la que Miguel se cayó y se hizo mucho daño en la rodilla. “¡Ahora sí me la he roto!” Fueron sus palabras con un gesto de dolor que hasta pude sentir yo.
Tito que iba en cabeza y ajeno a la parada de Miguel, había continuado subiendo y por no pararse para no tener que sufrir volviendo a poner la moto en marcha, continuó hasta lo alto de la cuesta. Cuando llegó arriba no había
ni rastro de nosotros dos que continuábamos pensando como salir de allí.

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Estábamos muy lejos de la carretera así que cualquiera de las opciones que barajábamos incluía salir de allí en moto. Cuando se le pasó un poco el dolor se puso de pie para probar su rodilla y efectivamente estaba dañada.
Con su ayuda levanté la GS del suelo en sentido contrario a la pendiente, no fue tarea fácil pero lo conseguimos. Saqué la moto de allí como pude hasta un tramo con menos pendiente al que Miguel subió andando y luego bajé
de nuevo a por mi moto.

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Por fin nos reunimos con Tito que estaba asustado por lo que tardábamos y había comenzado a bajar andando. Supongo que el resto de subida hasta llegar a la pista principal supuso un infierno para Miguel con la rodilla como la tenía,
pero fue increíble como solventó la lesión que tenía para salir de allí lo antes posible. Cruzando la GS de lado a lado y sin apoyar un pie en el suelo.

Se nos hizo de noche cuando por fin salimos a carretera para terminar los 70 km aprox que nos quedaban aun para llegar a Albarracín. Las temperaturas bajaron hasta los 6 grados y por culpa de lo que había sudado en mitad de la sierra
empecé a pasarlo francamente mal por frío. Nos paramos 24 km antes de llegar al hotel a quitarnos las camisetas sudadas y abrir las maletas para coger ropa seca y entonces continuamos sin a penas tiritar.

Nos reunimos con Pablo que también estaba preocupado por nosotros por lo tarde que llegamos (21:15) y tras una cena estupenda nos fuimos a la cama pronto para reponer fuerzas.

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A la mañana siguiente Miguel tenía la rodilla inflamada a pesar de los ibuprofenos, se le había salido todo el líquido sinovial y andaba a duras penas.
La vuelta hasta Madrid fue por carretera, cosa que a Pablo le vino genial para no viajar solo.

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Seguramente no disfrutamos tanto como lo haríamos por campo, pero lo pasamos genial también y gozamos de unas vistas y unas curvas increíbles. No conocía nada de la zona y ya estoy pensando cuando repetir.

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Tengo que decir que a pesar de todos los percances que hubo en esta ruta, me ha encantado compartir esta experiencia con gente tan increíble, ¡TODOS! Y lo siento mucho por Tobero que no pudo acompañarnos y por Santos y
Silvernorth (Eduardo) que tuvieron que abandonar cada uno por sus motivos.

Deseo a los lesionados que se recuperen lo antes posible así que una vez más, mucho ánimo.

A Fuentidueña con las vacas

Esta vez quedamos a una hora más razonable, las 10 a.m., fui puntual como un reloj pero ya estaban allí todos menos DanigarGS que venia justo detrás de mi con su GS1200 y DavidAT con su africa twin nueva.
Nada más reunirnos todos el maestro FUEL nos dio un pequeño briefing sobre la ruta, ajustamos presiones en las ruedas, recargamos gasolina y en marcha. Ni 10 km más tarde ya estábamos pisando lo marrón.Matto con su 1190, Fer2T con su Transalp, Dani casi estrenando 690, DanigarGS en su 1200 y Quique Strom con su flamante VStrom como novatos y Fuel, DavidAT y yo como veteranos. Hago esta distinción pero la verdad es que todos se portaron como experimentados traileros, incluso para los que fue su primera incursión en el mundo offroad.Tragamos mucho polvo, demasiado polvo para las fechas en las que estamos. Toda la ruta me era familiar de otras salidas con el maestro de las rutas picantes. La mayoría fue sencillo pero ¿cómo no?, nos deleitó con un tramo más técnico que discurría por una vereda y el descubrimiento del día que fue una zona de toboganes súper divertida.En un par de ocasiones creo recordar que ayudamos a Fer2T a levantar la moto del suelo que ante un frenazo de urgencia apretando más de la cuenta el freno delantero bloqueó rueda y volcó. Y en mi caso en la última pista antes de parar a tomarnos una cerveza aproveché que había mucha visibilidad para apretar un poco el mango y así adelantar a todos para tener una buena toma con la Gopro, con tan mala suerte de que la crecida hierba me hizo no ver una piedra enorme que había en mitad del carril. Me la tragué de lleno haciendo tope con la suspensión delantera y levantando ambas ruedas del suelo. No entiendo como no me caí, pero afortunadamente seguí hacia delante como si nada. Cuando llegamos al bar que suele frecuentar Fuel me di cuenta al apagar la moto de que el bombín de la llave se me había abierto por la parte superior y la llave se había doblado completamente. No llego a comprender como sucedió esto, pero la llave al menos la he conseguido enderezar.Por último dar las gracias al maestro por organizarnos una ruta tan entretenida donde creo que todos lo pasamos pipa y de desviarse para darme el pequeño capricho de subir el cortafuegos. Y a los demás decirles que ha sido un placer compartir ruta con ellos, espero que pronto podamos repetir.

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Trail Aventura Gredos 2ª parte

Quedamos a altas horas de la madrugada (8 a.m.) en una gasolinera de Brunete para poner rumbo hasta Navalmoral de la Mata por autovía y así poder empezar allí lo que sería la segunda parte de este increíble track.
Javier y Pepejol con sus flamantes BMW’s GS800, Rafa casi estrenando una 1190 y el servidor con su 990 estrenado tacos y cúpula rally pintada por mi :S

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Para no perder viejas costumbres, me retrasé 10 minutos así que aprovecho para volver a pedir perdón a mis compañeros.

Fuimos hasta Navalmoral por autovía porque la primera parte la hicieron Pepe y Javier hace unos cuantos meses, colgaron la crónica por el foro #MCTM y si ya tenía ganas de hacer esa ruta que había fichado en “wikiloc”, ahora tenía muchas más ganas al leer sus relatos. Dejaron la segunda parte pendiente para hacerla más tarde. Les pedí que me avisaran para la segunda parte y así lo han hecho, así que gracias también por esto una vez más.

Y ahora hemos dejado una tercera parte pendiente o incluso una cuarta viendo lo complicado que son algunos tramos.

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Hasta empezar la parte off pasamos mucho frío, llegamos a estar a 7,5 grados mientras que a pleno sol en el meridiano del día nos pusimos a 35º.

El primer tramo de la segunda parte de la aventura trail Gredos fue muy sencilla, pistas rápidas con muchos cruces hasta llegar a Plasencia donde justo después de subir a la ermita nos encontraríamos una bajada por una antigua calzada romana con muchas muchas piedras, muy rota y con curvas muy cerradas. ¡La cosa se ponía interesante! No tuvimos mayor complicación que la de extremar precauciones para no caernos, pero hacer esa bajada en pleno invierno con barro y las piedras escurridizas tiene que ser una ardua tarea.

Entre veredas, carriles más rápidos, otros más lentos y numerosos pasos de vayas llegamos a un pueblo llamado Cabezabellosa donde nos comimos un buen bocata cada uno acompañado de su correspondiente refrigerio.

Aquí Rafa aprovechó para despedirse de nosotros y volverse a Madrid por carretera así que me quedé solo ante el peligro BMW (2 vs 1).

Y ahora sí, la cosa se puso muy interesante. Mucha vereda, muchas piedras, carriles de dudoso tránsito y bajadas y subidas técnicas entre piedras. Tuvimos que ayudarnos unos a otros en repetidas ocasiones para sortear obstáculos, levantar la moto del suelo o investigar si tenía salida el track. En una ocasión tuvimos que pedirle a los dueños de una finca que nos dejasen atravesar su propiedad para evitar una subida complicada entre rocas que era más propia de enduro que de trail.

Con este panorama y bajo un sol abrasador las horas iban pasando y los km no, así que a la altura de Montemayor del Río aproximadamente decidimos volver por carretera llegando a Madrid a las 21:2o en mi caso. Casi 14 horas de moto y un total de 650 km para quitarme el monazo que tenía desde antes de verano.

Una pedazo de ruta con una pedazo de compañía y unos pilotos a la altura. Deseando poder terminar esta increíble aventura.

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Cabras Sobre Ruedas en >> DESERT ADVENTURE 2016 <<

CABRAS SOBRE RUEDAS EN DESERT ADVENTURE 2016

Voy a narrar como viví yo una de las mejores experiencias que he tenido en lo alto de una moto desde que empecé en el mundo de las 2 ruedas, pero antes voy a darle las gracias a la organización de la #DesertAdventure y en especial a Jorge porque el trabajo que lleva detrás una prueba de este tipo, creo que no es ni imaginable. Tenían controlado hasta el último detalle para que tanto concursantes como público pudiésemos disfrutar de este “eventazo” al 110%. Fijaos si es así que cualquiera podía descargarse una archivo -.gpx  de su web con numerosos waypoints para poder seguir el rally desde varios puntos distintos con unas vistas inmejorables del recorrido.
Todo empezó por casualidad un 27 de enero de este mismo año cuando gracias a youtube vi un vídeo titulado “DESRT ADVENTURE 2016 – FITUR” que no era más que un trailer hecho con imágenes del evento del  2015 que te invitaban a participar, pero que sobre todo te dejaba con ganas de más. Tardé poco en conocer las minucias de la prueba y esperar a que se abriesen las listas de inscripción.
Nunca había utilizado un road book y eso quizás ha sido lo que más me ha gustado del evento. He conocido una nueva manera de disfrutar de la moto a un nivel que no creía que fuese posible. Hasta ahora me dedicaba a seguir el track que me descargaba de wikiloc o que me pasaba algún alma caritativa y con eso me daba más que por satisfecho. Pero este nuevo método para mí y que tantos años se lleva utilizando en el rally mundial por excelencia – EL DAKAR – se lleva la palma. Me faltó llevar un trip master para corregir las distancias cuando me equivocaba porque hacer los cálculos mentales cuando vas en marcha, no es lo más recomendable. Demasiado concentrado iba en la conducción y en la orientación como para encima ponerme a jugar con las matemáticas que tanto he detestado siempre. En cambio el porta road book era muy sencillo, de acción mecánica e instalado de manera casera, que bajo mi punto de vista no hacía falta más ya que se portó de lujo en toda la prueba. Para controlar el tiempo y las distancias utilizaba mi GPS Garmin 64st en modo brújula ya que la prueba era de regularidad y no de velocidad y tenías que llegar a los puntos de control manteniendo una media de 40km/h, objetivo que hacía la prueba aun más complicada.
Las indicaciones de la ruta eran fiables 100% lo que quiere decir que la organización hizo un muy buen trabajo a la hora de diseñar el itinerario. Las instrucciones eran claras y los símbolos sencillos y de fácil comprensión. El trazado a seguir no entrañaba mayor dificultad, era apta para casi cualquier tipo de moto de campo, incluso hubo dos vespas rally que llevadas por ambos pilotos experimentados pudieron terminar el evento con no más de un pinchazo y alguna caída sin consecuencias. Hubo tramos de arena, la mayor parte por la rambla del río Andarax, que quizás era una de las zonas más técnicas por las que pasamos. También hubo una “trialera” sencilla que a más de uno se le atravesó por la rodera de su lado derecho. Y también algunas pistas de grava suelta que provocó algún aterrizaje por parte de los pilotos que disputamos la #DesertAdventure.
Salí de Madrid sobre las 16:45 de la tarde del viernes con la Moto de Jose María García “El Culebra” y la mía en el remolque y con más de 6 horas por delante hasta el punto de encuentro en Almería, el pabellón Moisés Ruiz.
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Entre unas cosas y otras acabé acostándome casi a las 3 de la mañana en el hotel Avenida de Almería para levantarme a las 6:45 y empezar con los preparativos de la prueba. Dormí bien a pesar del número tan reducido de horas, pero me levanté más nervioso que cuando tenía un examen en mi época de estudiante y encima había estudiado. En el desayuno conocí a 4 fantásticos moteros del Club Quijott que también venían de Madrid y disputarían la prueba por parejas.
Ya en el pabellón pasamos a recoger los dorsales, los libros de ruta, una camiseta del evento y una acreditación. Justo después sería el brief de bienvenida donde nos explicarían las normas de la prueba, el carácter no competitivo de ésta y nos darían algunos consejos e información del recorrido.

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Con todo listo arrancamos los motores de las 200 motos y escoltados por la policía con los semáforos abriéndose a nuestro antojo, pusimos rumbo al punto de control inicial haciendo un ruido tremebundo por las calles de la ciudad situada en el extremo sureste de la península ibérica.

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Con el número “1” José María García y con el “56” Jaime Lozano (el de #CabrasSobreRuedas) iniciamos marcha uno a uno cada treinta segundos atendiendo al número de dorsal. En la salida había mucha expectación y algunos aprovechaban la ocasión para demostrar su destreza agarrados al manillar. Ni 20 metros después de la salida había un badén natural que con algo de inercia se convertía en un salto de esos que sientes el cosquilleo por la barriga. Pocos metros después estaría la primera indicación del road book que te mandaba al centro de la rambla donde abandonaríamos la comodidad de una pista de tierra dura por arena fina y traicionera.
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Mis nervios por estar en la primera prueba de mi vida del mundo del motor y de no haber utilizado este sistema de orientación nunca, hicieron que me marcase el objetivo de alcanzar a la KTM 1190 R que había salido 30 segundos antes que yo junto con su amigo a lomos de una GS800 adventure.
Poco tardé en alcanzar al piloto con dorsal 55 así que pensé que sería mejor alcanzar al número 54 que iría algo más ligero pero también me pareció que llevaba un ritmo algo más lento de lo normal y en lo que no estaba pensando era en mantener la media de los 40. Ambos dos eran los pilotos de las motos recién nombradas que tan sólo en ese momento fueron a una velocidad moderada, ya que en varias ocasiones a lo largo del fin de semana tuve el placer de montar con ellos y me parecieron dos pilotos excelentes con un ritmo de lo más alegre.
Poco tardé en darme cuenta que cuanto más ligero iba más fácil me resultaría andar por la arena así que uno a uno fui pasando motos hasta llegar al primer punto de control donde me dijeron que me había adelantado en 13 minutos. Fue entonces cuando recordé el significado del nombre de la prueba, rally de REGULARIDAD y así fue como sumé mis primeros puntos de penalización.
A partir de entonces fui algo más tranquilo aprovechando también para hacer paradas de manera esporádica para grabar a los participantes que iban detrás de mí. Empecé a cogerle “el tranquillo” a eso del road book, los nervios se me habían pasado ya, no me dolía la barriga y las vistas eran preciosas; así que mi satisfacción y disfrute estaban al máximo nivel. Continuando por el carril de subida de piedras sueltas detrás de un grupo de 5 moteros a un ritmo que me haría no penalizar en el siguiente punto de control, leí en mi porta libro de ruta que en el kilómetro 60 había una cuesta peligrosa donde en el briefing nos habían recomendado subir pegados al lado izquierdo ya que el derecho había una zanja provocada por las últimas aguas torrenciales. Pensé entonces que lo mejor sería adelantar a este grupo para poder subir “la trialera” a mi antojo.

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Hecho esto, a mitad de la cuesta me topé con una xr650 que iba a buen ritmo, pero pensé también en adelantarla por dentro de la rodera ya que era el único hueco libre.  Debido a lo rota que estaba la subida la honda no paraba de dar bandazos de un lado para otro por lo que decidí mantenerme detrás de ella hasta la cima. Arriba mantuvimos ambos pilotos una conversación sobre lo que nos había gustado este tramo de unos 600 metros marcado como peligroso.

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Después una pista muy ancha y en muy buen estado que había que abandonar para tomar un carril diagonal a ésta. Me equivoqué de cruce 200 metros antes de la indicación y ascendí por un cortafuegos sin complicación. Llegando a la parte más alta me di cuenta de que no había marcas de otras motos en el suelo así que apagué el motor y escuché como el resto de participantes no habían abandonado la pista principal donde yo lo había hecho. Me di la vuelta y esta vez si, tomé la dirección correcta.
Poco más tarde la pista se convertía en una zona de patinaje donde más de uno tuvo algún susto, después algo de carretera y por último una rambla para terminar la primera especial en Macael. Allí comimos, descansamos algo y sobre todo aprovechamos para conocernos un poco mejor. La mayoría de participantes éramos de Andalucía pero venía gente de todas partes, incluso había alguno que venía de fuera de España. Hice algo más de migas con Javier de Santander poseedor de una KLX 300 con el faro de una 650 y que tenía el dorsal 57.
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A las 15:35 habiendo hecho las fotos de rigor salió el primer piloto y como en la manga anterior, salimos uno a uno cada 30 segundos hasta que llegó mi turno 22 minutos más tarde. Enseguida teníamos la primera subida picante con mucha piedra suelta y que terminaba en un punto de control sorpresa que servía para controlar a los participantes que corrían mucho y que justo antes de llegar a un punto de control conocido se paraban para hacer tiempo y mantener la media. Luego vendría un tramo marcado como difuso y con una fuerte pendiente de bajada con curvas de 180 grados que si no te abrías lo suficiente habría que bajarse y hacer maniobras. Una vereda entre olivos y 400 metros de carretera para coger otra pista muy divertida donde me paré en la entrada para cambiar baterías a las cámaras y que a más de uno le sirvió para no pasarse la salida. Entre otros me adelantaron los números 55 y 54, KTM 1190R y GS800 ADV respectivamente, retomé la marcha y con bastante dificultad los alcancé unos cuantos kilómetros más tarde. Mantuve el ritmo bastante tiempo detrás de ellos hasta llegar a otra rambla donde me junté con Antonio Shoorem (KTM 690) en un cruce que algunos continuaron hacia la derecha y otros a la izquierda y que tras discutir con mi nuevo compañero durante un minuto tomamos la acertada decisión de girar a la izquierda.
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En el km cincuenta y cuatro con algo, ponía que debíamos seguir la rambla. El carril que llevábamos y que discurría por ella lo abandonaba para volverse una pista sencilla. Al darnos la vuelta para meternos de nuevo en la rambla que no estaba clara del todo, Antonio mirando el road book chocó de frente con una Suzuki DRZ que también iba mirando los instrumentos de navegación. Afortunadamente ninguno de los dos sufrió ningún rasguño, tan sólo la moto naranja rompió un protector del buje delantero.
En la rambla había rodadas de motos pero avanzar por ella era muy complicado por la cantidad de rocas, plantas y arena que había; hasta que se estrechaba tanto que decidimos no avanzar más. De vuelta venía otra Suzuki que nos comentaba que unos metros más delante se volvía intransitable así que decidimos volvernos a dar la vuelta y seguir por el carril principal que dejaba de seguir el curso del río perdiendo un tiempo valiosísimo.
El camino que ascendía y por el que era sencillo circular pronto comenzó a descender volviendo a meterse en el surco del agua y te obligaba a extremar la precaución para navegar entre piedras, rocas y arena. No quedaban muchos km hasta el final de la especial y debido a la equivocación anterior, opté por aligerar un poco el ritmo. Una losa gigante me hizo despegar la rueda de atrás del suelo a la vez que me giraba la moto y cuando volvió a aterrizar no pude controlarla y caí fuertemente al suelo.
No sé de que manera recibí el impacto pero al caer me dio un calambre en cada abductor y tras levantar la moto del suelo para que no entorpeciese el paso de los corredores que iban detrás de mi, tuve que tumbarme en el suelo y estirar las piernas para que se me pasara. El dueño de la Yamaha que fue testigo de todo se paró muy amablemente para ayudarme hasta que vino Antonio y le dijo que ya se quedaba él conmigo hasta que me recuperase. En ese tiempo fueron muchas las motos que nos rebasaron y Antonio decidió seguir conmigo hasta el final a pesar de seguir perdiendo puntos.
Cuando retomamos la marcha habíamos perdido muchas posiciones así que continuamos por encima de la media establecida para recuperar algún puesto. Llegados a la rambla del río Andarax donde comenzaba la etapa 1 y en la que tanto había disfrutado nada más salir por la mañana, metí cuarta y empecé a ganar las posiciones que había perdido en el percance. Mientras conducía pensé en los pilotos del Dakar y en cómo eran capaces de soportar un ritmo el doble o triple que el mío durante tantas horas, así que me marqué como objetivo aguantar esa velocidad durante los 15 ó 20 minutos que me quedaban de rambla. Francamente estaba agotado y sabía que si me topaba con algún obstáculo podía sufrir otra caída con alguna consecuencia, pero aun así no bajé de 75 km/h en ningún momento llegando incluso a ponerme a 107 en una ocasión.
Llegué al último punto de control marcado como meta y donde comenzó todo y allí estaba Javier con su KLX con el tubo de escape en la mano, entre otros participantes. Mientras venía Antonio intercambié mis primeras palabras con Fran que tenía una 950 SuperEnduro y que al día siguiente me demostraría sus habilidades en lo alto de ella.
Antonio y yo llevamos las motos al lavadero antes de engrasarlas y guardarlas hasta el día siguiente, después nos cambiamos y empezamos a beber cervezas y a comer montaditos mientras motos y pilotos continuaban apareciendo paulatinamente. Durante las cervezas formamos grupo Javier, Fran, Antonio y yo y quedamos en que la prueba del domingo la haríamos a nuestro ritmo sin atender a la media estipulada. A eso de las once de la noche nos fuimos al hotel que yo había reservado ya que él dormía en su coche y yo tenía una habitación con 3 camas. Finalmente no apagamos la luz hasta casi la una de la madrugada.
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Habiendo dormido más que el día anterior, el domingo me levanté con agujetas hasta en los párpados y con un dolor de cabeza de la deshidratación del día anterior que ya había empezado a manifestarse el sábado. Con este panorama y otro rico desayuno en la compañía del grupo Quijott y de Shoorem pusimos rumbo al parque cerrado donde estaban todas las motos. Después de la charla y de cambiar los road books para la ruta de ese día, arrancamos motores y salimos dirección el polideportivo que estaba al final de la Av. del Mediterráneo donde sería la salida de la tercera y última especial.
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Llegado mi turno y en presencia de un público abundante (entre otros unos amigos de Jaén y Linares), me emocioné y salí algo más rápido de lo debido, levantando mucho polvo y lanzando piedras hacia detrás. Así que aprovecho la ocasión para pedir disculpas.
El carril bordeaba el polideportivo para desembocar en un cruce donde gracias a la amabilidad de otros espectadores continué sin vacilaciones por otra pista muy rota que enseguida tendría unas vistas increíbles de Almería. En esa subida adelanté a una de las dos mujeres que disputaban la #DesertAdventure en una GS650.
En una zona con buenas vistas, tanto de la pista como de Almería, me paré para esperar a Javi con su Kawa verde y a Fran con su SuperEnduro que en sus manos sería HiperEnduro. Más tarde se nos uniría también Shoorem que había salido antes que nosotros y se paró en un tramo de carretera a esperarnos. Reunidos los tres empezamos a avanzar a un ritmo para mi muy ligero. Empezó Javi a la cabeza y Fran en último lugar por una subida de muchísimas piedras sueltas y grandes que dificultaban mucho el tramo y agotaban las fuerzas de cualquiera. Terminaba en asfalto donde el único piloto de una Africa Twin antigua pero muy cuidada, había tenido problemas con el acelerador y tuvo que pedir asistencia.
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Un pequeño tramo de una carretera muy divertida de millones de curvas donde nos esperaba Antonio y vuelta a entrar a una pista en la que estaba seprona al comienzo pidiendo documentación. A nosotros no nos pararon y pudimos enseguida empezar a disfrutar de la nueva pista de tierra de al menos 4 metros de ancho. Esta vez iba yo marcando el ritmo y sobrepasando a todos los participantes que iban a la velocidad indicada.
El exceso de velocidad, el cansancio acumulado, mi falta de práctica o quizás un poco de todo provocó que se me fuese la moto de detrás a la salida de una curva y volviese a caer al suelo sin ningún dolor más que el del bolsillo de la cartera viendo que había doblado de mala manera los soportes de las maletas, la estribera derecha del acompañante y un retrovisor. Enseguida la levanté del suelo y continuamos llevando Fran la batuta.
Y aquí fue donde empecé a ver la Hiper Enduro en acción, sin duda una moto increíble que manejada por este experimentado piloto de cross consiguió que se mantuviese en pie incluso a 134 km/h.
El trazado del domingo no resultaba complicado a la hora de navegar, incluso tampoco lo era en la conducción, pero requería de mucha concentración para no salirse en una curva. Como le pasó a Javier hasta en tres ocasiones distintas, que si no llega a ser porque las zonas donde se salió tenían un gran “arcén” para la frenada, podríamos haber tenido un susto grande. Susto como el que se llevaron dos pobres ciclistas cuando vieron como el piloto de la KLX se les aparecía con la moto totalmente de lado saliendo de una nube de polvo derecho hacia ellos. Anduvieron rápidos de reflejos y empezaron a correr ladera abajo antes de que Javi consiguiese hacerse con el control de la Kawasaki.
La pista continuaba varios kilómetros en la misma tesitura, con una parada de foto entre medias, hasta llegar a un desvío con un punto de control secreto donde empezaría la larga bajada.
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Habiendo tomado nota de nuestros tiempos con al #app exclusiva desarrollada específicamente para el evento, empezamos a descender por una pista distinta a la que traíamos y que cada vez estaba en peor estado. Tan mal estado que por culpa de la baja presión en la rueda delantera y las rocas que me tragué entre medias, acabé con 3 llantazos considerables.
Seguía la estela de Fran que cada vez se alejaba más de mi hasta que llegamos al siguiente control donde estaba Pilar, la mujer de José María, con mi cámara haciendo fotos de todos los participantes y que yo aprovecho para poner aquí.
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Habiéndonos reunido los tres mosqueteros una vez más, seguimos avanzando hasta llegar al último punto de control y final de la especial en Aguadulce. Allí estaban todos los pilotos que habían llegado antes que nosotros, entre otros El Culebra, con el que volvimos hasta Almería. Cargamos las motos en el remolque y volvimos a Aguadulce con el coche donde nos esperaba una rica paella y unas sabrosas cervezas para reponernos de la paliza del fin de semana.
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Salí de allí dirección Madrid algo pasadas las 15:30 y llegué finalmente a mi destino sobre las 22:15 habiendo hecho algunas paradas entre medias.
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Me despido volviendo a agradecer todo el esfuerzo y dedicación que ha tenido la organización para llevar a cabo un año más este pedazo de evento que cualquier motero trail o de enduro debería hacer al menos una vez en su vida.
Psd: Finalmente quedé en el puesto 24.

Bravo siete papa aquí tortilla de patata

Como el título más acertado de Ocean’s eleven ya estaba cogido, me he decidido por éste ya que en el restaurante nos pusimos finos de tortillas, bravas, huevos rotos y más modalidades diferentes de la hortaliza que nos trajo Colón de las amércias.

Quedamos a las 10:00 once valientes bajo la incesante lluvia para ir dirección noroeste donde más llovía creo que en toda España :S pocas veces me ha llovido tanto, pero nunca lo había disfrutado de esta manera. El grupo estaba protagonizado por la marca austriaca naranja, seguido de la antigua alemana y 3 japonesas: una 1190, una 950, una 690, dos 990, dos 1200, una 800, una xt660, una Transalp con sus años y una Africa Twin nuevecita; pero todas de revista.

Empezamos por autovía con un tramo de treinta y pocos km, luego carretera secundaria, después otra carretera (si es que se le puede llamar así) en muy mal estado para ir calentando ¡y por fin CAMPO! Comenzamos más suaves y poco a poco aumentando la dificultad de las pistas hasta terminar por hacer enduro. El track se lo ha currado Ihumungus, así que lo primero de todo gracias por compartirlo con nosotros y dejar que disfrutásemos de esta maravilla, aunque no lo completamos porque empezamos tarde, la lluvia complicaba el recorrido y el ritmo no era demasiado fluido. Aun así me atrevo a decir que todos disfrutamos muchísimo.

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El nivel de los pilotos en general era muy bueno, incluso el novato que estrenaba su 800 por campo con ruedas JAMÓN Y QUESO nos dejó con la boca abierta al no achantarse ante ningún obstáculo y solventando todos los tramos difíciles a un ritmo tranquilo pero constante. Lo mismo puedo decir de Hotwheels, que sin ser novato llevaba otras ruedas de mi***** para estos menesteres con sus 17 pulgadas de llanta, pero con una experiencia que camuflaba por completo estas carencias con respecto a los demás. Ihumungus con su antigua Honda derrochaba calidad, no se quedó atrancado ni cuando tuvo que parar en mitad de la empinada cuesta de barro porque una de las BMW’s no consiguió pasar a la primera y tuvimos que empujar los demás para sacarla de allí.

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He de decir que la lluvia dificultaba el recorrido no sólo por hacer el terreno más resbaladizo si no porque no dejaba ver nada, ya que la pantalla del casco en mi caso (en vez de gafas de enduro) se empañaba continuamente y las gotas actuaban de lupa; mientras que si la levantabas e ibas con la cara al descubierto, la sensación de la lluvia golpeando en la cara y en los ojos no es del todo agradable.

Cuando paramos a tomar un botellín rápido y continuar dirección Ávila, el calor de las chimeneas, lo agradable que era el sitio y las continuas risas hicieron que nos sentásemos para darle sentido al nombre de esta crónica. Hotwheels fue el primero en abandonarnos que ni siquiera se esperó al “café” para despedirse, pero poco más tarde serían otros los que tomarían ejemplo de él. A la salida discutimos sobre el rumbo que seguir, ya que si continuábamos con el track original llegaríamos a Ávila tarde, pero que una vez allí habría que volver hasta Madrid y yo no podía excederme en la hora de retorno. Otra opción era volver por carretera como hicieron los que ya habían dejado el grupo, pero entonces Jalligator con su recién comprada Africa Twin y bien conocedor de la zona nos propuso volvernos a Madrid por pistas.

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Allí íbamos detrás de este experimentado piloto a un ritmo cada vez más ligero y por unas zonas cada vez más complicadas, hasta que después de una pista equivocada que se convertía en vereda de piedras no apta para vacas donde más de uno sufrimos para darle la vuelta a las motos, el grupo se separó (no por última vez). Después de despedirnos de los que partían dirección Madrid por carretera, el recuento era KTM = 4, HONDA = 1.

Fue entonces cuando las espinacas hicieron efecto y nos pusimos fuertes como POPEYE, Jalligator a la cabeza estrujando la oreja de su moto roja y negra, seguido por Termita que no le dejaba respirar con su 950 de carburación (aunque a mi me parecía de reacción) y TELECOHETER en tercera posición dando unos acelerones que la moto se puso de todas direcciones excepto recta. aaron-SPEED (VELOCIDAD en inglés) detrás del cohete y yo cerrando grupo para grabarlo todo.

Llegó pues una parada (no por motivos de fatiga) en la que el cabeza de manada nos planteó seguir el divertido carril que llevábamos y que empalmaría con la N-VI o coger una atajo que nos ahorraría 20 km aprox. pero que discurría por una trialera frecuentada por él con su moto de enduro. No había empezado a abrir la boca para recordarles que yo tenía prisa cuando Termita, Telecoheter y correcaminos aaron iban ya cuesta abajo por la citada trialera.

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A estas horas, el tiempo al menos nos había dado una tregua cesando la lluvia e incluso dejándonos intuir algún rayo de sol.

El atajo tuvo de todo menos zonas sencillas, aunque cabe destacar el escalón de subida tras cruzar un arroyo en el que tuvimos que ayudar los cuatro al quinto piloto para poder subirlo, excepto a aaron que subió por si solo dejándonos atónitos. Poco más avanzados, me encontré al reptil Jalligator atrancado entre su moto y una piedra, que con mi ayuda pudo continuar sin problemas, pero que cuando acabó la zona de piedras más complicada y la cosa parecía ponerse sencilla; el agua, la hierba y el barro me hicieron caer ladera abajo cual niño pequeño en un tobogán. Afortunadamente aaron y yo pudimos reírnos de la caída y me ayudó a levantar la moto del suelo.

En la siguiente gasolinera, repostaron todos menos yo, tanto motos como pilotos y aquí si fue la última vez que el grupo se dividiría ya que yo no podía retrasarme más, llegando a Madrid a las 18:00, justo para ducharme e irme sin lavar la moto tan siquiera.

220 km marcaba mi GPS si mal no recuerdo cuando llegué a mi casa de nuevo, 220 km de disfrute de moto, de campo, de lluvia y sobre todo de buena compañía. Una pena no estar todos juntos hasta el último momento porque todos son excelentes personas, como siempre.

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Esto va de camellos

Primera incursión a Marruecos

Como buenos traileros que somos una visita a Marruecos es casi de obligado cumplimiento, un destino más que común entre los aficionados a lo marrón, que por algo será. Todos hemos leído mil crónicas, visto tropecientos vídeos y millones de fotos de gente que se va a hacer #ElCabra a las montañas de arena de nuestro país y continente vecino. Todos las hemos visto pero no sabes lo que son hasta que estás allí y lo vives por ti mismo.

En este caso fui con mi novia en busca de una nueva aventura, otra #AventuraEnPareja que ha sido de lo más emocionante, recomendable 100% y sobre todo más que asequible de precio ya que nos hemos gastado en total unos 250€ cada uno en 5 días.
El viaje comenzaba en Madrid el pasado miércoles de semana santa poniendo dirección sur por la via de la plata hasta Conil, con el coche, el remolque y la moto en lo alto.

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(La moto de mi hermano la llevé para otros menesteres que nada tuvieron que ver con Marruecos)

Una vez allí llegados a las 23:00 sin ninguna parada por el camino, dejamos el remolque y el coche en un garaje para hacer noche en el piso de mis suegros y poder salir a la mañana siguiente con las alforjas y el portabultos de la moto cargados.

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El Ferry salía a las 11:00 de Tarifa y volvía a llegar a las 11:00 a Tánger ya que allí (como en Canarias) es una hora menos. El viaje en barco fue de lo más movidito y con varios retortijones de barriga, que una vez sacamos la moto del Ferry se nos pasó todo.

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Cruzar la aduana es una odisea en la que no me voy a entretener, pero resulta que cruzar Tánger también lo es. Está todo en obras, la circulación es peor que en Madrid en hora punta y la gente es un poco menos civilizada al volante que en España, tanto es así que no llevábamos ni 5 minutos circulando cuando vimos como un motorista se tragaba a un ciclista cayendo los dos al suelo.

Habiendo salido ya del bullicio de la ciudad tomamos la nacional 2 camino de Chefchauen o Chauen (El Aiún) como lo llamaban antes… o… ahora o no se de que depende su nombre. Un pueblecito de lo más turístico conocido por sus paredes azules y por la venta de Hachís, de lo más pintoresco y en el que paramos para recorrer sus calles y tomarnos una cocacola (ya que la cerveza está terminantemente prohibida).

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Dejamos la N2 para seguir por la N13 hasta llegar a Fez, ciudad en la que pasamos nuestra primera noche y en la que nos adentramos en su medina a la mañana siguiente. Allí coincidimos con un grupo de moteros que viajaban cada uno con su pareja y llevaban vacas como las nuestras, una 1200 nuevecita, dos Transalp con sus años y muy bien cuidadas y otra adventure R unos meses más moderna que la mía. Todos con ruedas de carretera y venían ya de vuelta habiendo hecho un recorrido muy parecido al que nosotros pretendíamos hacer.

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Madrugamos mucho ya que según el recorrido inicial que teníamos pensado, éste sería el día que más km nos esperaban siendo los 80 últimos de campo con algunos más entre medias. En total unos 500 km que tardaríamos 10 horas aproximadamente en hacer con sus correspondientes paradas entre medias. Nos tomamos la ruta con filosofía para poder parar a hacer alguna foto y no llegar excesivamente reventados. Nos llamó mucho la atención la cantidad de controles de velocidad que nos cruzamos en el camino, la cantidad de policía que simplemente controlaba quien entraba y salía de las ciudades, así como los puestos que montaba el ejército con ametralladoras y Hummer H1 o Nissan Patrol al margen de la carretera.

La ruta que compuse de numerosos tracks de wikiloc, comenzaba su tramo más campero de su segundo día en un pueblo que no recuerdo su nombre algo más al suroeste de Er-Rachidia llegando hasta Merzouga sin pisar más asfalto. Esto era así hasta que al atravesar ese pueblo se nos abalanzaron más de 30 niños con un gesto no muy amigable indicándonos por gestos que no debíamos atravesar dicho poblado. Como los niños en Marruecos son un tanto…. insistentes, decidí hacer caso omiso de sus indicaciones hasta que a esta pandilla se les sumó un grupo de mujeres que amablemente nos indicaban lo mismo. Al llegar a un punto del pueblo donde la ruta no estaba clara por donde continuaba, se nos acercó un hombre de avanzada edad ordenándonos que nos diésemos la vuelta y eso hicimos en busca de una alternativa que no encontramos ya que otro chaval se nos atravesó con su flamante “VESPINO” advirtiendo que sí o sí debíamos abandonar esa ruta para continuar hacia nuestro destino por otro lugar que no fuese por ahí. Después de discutir con Nora por donde continuar, decidimos no arriesgarnos más y llegar a Merzouga por carretera ya que sólo nos quedaba hora y media de luz. Al atravesar Er-Rachidia, preguntamos a unos policías el porqué de tomar esa alternativa que nos habían “obligado” la gente de ese pueblo (si es que se le puede llamar así debido a su reducido número de habitantes) y que aun no comprendíamos. Pero ellos tampoco tenían la respuesta.

Ya en Merzouga, la puerta del Sáhara, se nos acercó un amable moro ofreciéndonos un pack de cena, desayuno y noche en el desierto con excursión en camello por 90€ pero estando completamente solos, así que no lo pensamos y decidimos aceptar aun sabiendo que al día siguiente podríamos encontrarlo más barato. Decidimos hacerlo así porque de esta manera aprovecharíamos mejor el tiempo que justo era de lo que andábamos escasos. Ese fue después del ferry el gasto más cuantioso que tuvimos en todo el viaje. Tras la copiosa cena nos montamos en los dromedarios con hora y diez minutos por delante hasta llegar a las jaimas donde pasaríamos la noche. Un paseo de los más espectacular ya que íbamos completamente solos, sin ningún ruido y a la luz de la luna y las estrellas que iluminaban por completa las dunas en las que poco a poco nos íbamos adentrando. Ésta fue quizás la mejor experiencia de todo el viaje.

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Por la mañana y habiendo pasado frío por la noche, nos levantamos poco antes de las 6 de la mañana para subirnos en la duna más alta que nos rodeaba y así poder ver el amanecer desde todo lo alto. ¡E S P E C T A C U L A R también! La subida a la duna no fue moco de pavo, la bajada en cambio fue otra historia ya que aprovechamos para hacer un poco #ElCabra. No mucho tiempo más tarde empezamos a sudar del calor que pasamos, habiendo estado el día anterior a 6 grados cruzando el atlas. Es lo que tiene Marruecos.

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Llegados al campamento base, el albergue desde el que partimos en camello, no me pude resistir y le pedí a Nora que aguantase un rato mientras probaba la 990 por las dunas con las maletas y todo… ¡DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSS! ¡QUE PAAASAAAAADAAAAA! Me sabía la teoría, había visto tutoriales de como pilotar en arena e incluso había recibido consejos de personas que ya lo habían hecho, pero hasta que no lo pruebas por ti mismo no sabes lo difícil que es. No obstante pensaba que se me iba a dar peor puesto que lo que más detesto en este mundo a la hora de coger la moto por el campo es la maldita arena. Lo de andar por las dunas es completamente distinto, las sensaciones son diferentes y la arena a ratos está dura y a ratos blanda y nunca sabes lo que te vas a encontrar. Esa es una de las cosas que la hacen tan divertida. Otra de las cosas que me llamó mucho la atención, es lo cansado que es. No se si es por mi falta de experiencia, porque soy un paquete o porque simplemente es más técnico, cansa una barbaridad. A los 5 minutos me iban a explotar los antebrazos. Lo único que se es que quiero repetir ¡YA!

Después de esta otra increíble experiencia, nos pusimos en marcha a las 10:30 de la mañana con el día más campero de todos por delante. Empezamos atravesando la parte dura del desierto hasta llegar a Erfoud. Desde allí comenzamos otra ruta que iba a la escalera y a la ciudad de Orion, monumentos que tenía muchas ganas de ver, pero que no pudimos porque a pesar de que la dificultad de la ruta según wikiloc era fácil, nos metimos en un arenal del que nos costó salir ya que los dos en la moto con las maletas y todo hace difícil la conducción en esas condiciones. Decidimos acceder a la ruta por el final haciendo un tramo de carretera para llegar hasta él, pero enseguida nos metimos en un río que era todo arena también. Casualmente otra de las rutas que me había descargado también pasaba por la ciudad de Orión, así que probamos esta otra para ver si conseguíamos verla, pero atravesaba el mismo rio de arena unos km más abajo, por lo que finalmente nos quedamos sin ver esta maravilla.

Seguimos la ruta original volviendo primero a Erfoud para enlazar con ésta. Este tramo que transcurría por unas pistas más sencillas y asequibles que pasaban por paisajes increíbles en los que paramos de vez en cuando para hacernos alguna foto, aunque sin entretenernos demasiado puesto que habíamos perdido la mañana entera y la vuelta hacia el norte se nos complicaba si no conseguíamos avanzar lo suficiente ese día.

Al terminar esta pista y otras igual de sencillas que vinieron después, enlazamos por carretera dirección oeste hasta Tinerhir, pueblo que está a entrada de las gargantas del Todra, un espectacular cañón rocoso donde escaladores de todo el mundo se ponen a prueba para conseguir ascender a la cima. La carretera de curvas transcurre paralela al rio de aguas cristalinas dejando a su lado paredes completamente verticales que llegan a los 100 metros de alto. Sin duda uno de los paisajes de Marruecos que desde mi punto de vista no te puedes perder. Esa noche nos dejamos recomendar por la guía Lonley Planet que llevábamos en la maleta y que nos propuso que fuésemos al hotel TUMBUCTÚ, que con mucha diferencia fue el mejor de todos los que estuvimos en Marruecos. Aquí aproveché para lavar los calcetines de moto en el plato de ducha y secarlos en los radiadores de la habitación que no creo que haga falta especificar porqué lo hice :S

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Esa noche, en el restaurante del hotel, coincidimos con una pareja de Maños que nos comentaron que les habían puesto 700 Dirham de multa por velocidad (70 euros) y que negociaron con los policías para rebajarla hasta 500. También nos comentaron que ellos eran moteros, pero que se habían alquilado un coche para recorrer Marruecos durante 10 días. Y conocimos también a dos malagueños encantadores que iban en una Tiger 800C y una BMW r1200 RS que nos contaron algunas de sus batallitas en Marruecos como las de su tercer amigo que viajaba con ellos en un adventure S y que se había olvidado del cumpleaños de su mujer, abandonándolos en su tercer día de ruta.

A la mañana siguiente tras un desayuno estupendo casi europeo, atravesamos las citadas gargantas, así como la del Dades, otro espectacular cañón rocoso que es casi tan espectacular como el anterior si no más aun. Aquí nos comentaron que había una ruta que va por el cauce de un río y que comunica las dos gargantas por una ruta casi endurera de 50 km que se tardaban 5 horas en completar. Mentira porque tardamos 3, aunque el ritmo era extremadamente lento. La ruta fue una pasada porque discurre por un rio seco que atraviesa otro cañón cuyo nombre no recuerdo, antes tiene una subida de curvas sinuosas por la que en numerosas ocasiones tenía que ir con los dos pies en el suelo puesto que la nieve dificultaba el camino así como no nos dejaba ver por donde continuaba el carril. A lo largo del recorrido nos cruzamos con muchos nómadas que vivían en las montañas cuidando de pequeños rebaños de cabras o de un par de mulos, que salían a recibirnos para intentar vendernos los típicos fósiles propios de la zona. El camino desembocaba en Msemir donde empalmaríamos con otra pista muy sencilla que empezaría a ascender por el atlas dejando atrás otros 50 km aproximadamente de piedras, polvo y nieve. Nieve que nos impidió seguir avanzando tras hora y pico de camino, obligándonos a deshacer lo andado y volver al punto de partida (Tinerhir), ya que todas las carreteras que ascendían por el Atlas estaban cortadas por el mismo motivo. Eran ya las 16:00 de la tarde cuando nos encontrábamos en el lugar donde había empezado el cuarto día de aventura por Marruecos. La cosa se nos complicaba porque nos quedaban aun 800 km para llegar a Tánger para coger el ferry de las 18:00 de la tarde del día siguiente (hora a la que teníamos reservada la vuelta) y las carreteras de este país africano no son como las españolas.

Ese día seguimos avanzando por las carreteras que ascendían hacia el norte y que teníamos certeza de que no estaban cortadas, hasta que la noche y el cansancio nos hicieron parar en Agoudal, un pequeño pueblo Berebere (que son los aunténticos indígenas de Marruecos) donde viviríamos otra de las mejores experiencias que nos ha deparado este viaje. Paramos en un hotel/albergue que tenía muy buena pinta y que antiguamente había sido una Kasbah, que no es otra cosa que una pequeña fortaleza que pertenecía al líder de la ciudad que solía ser una persona de familia pudiente y que servía para defenderse de posibles ataques por la altura de sus paredes y la escasez de ventanas. Actualmente si que tenía ventanas y los más pudientes de allí éramos nosotros siendo unos “mindundis” también. El trato que recibimos allí no pudo ser mejor, más servicial y más amable y desde luego el precio tampoco pudo ser más barato, 30€ ambos dos incluidos té de bienvenida con un tentempié, abundante cena y desayuno y el alojamiento en una amplia habitación con dos camas, mantas de sobra para no pasar frío y un baño con una ducha estupenda.

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Esa noche decidimos dar un paseo andando por el pueblo ya que nos había gustado mucho al pasar con la moto y esa fue otra de las magníficas experiencias del viaje. El poder mezclarnos con la gente de allí, ver como vivían y hablarnos de sus costumbres del día a día. Nada más salir del hotel, empezaron a juntarse niños (sin pedirnos nada) que nos acompañaban en nuestra caminata, conforme nos adentrábamos en el pueblo, se nos sumaban más niños al igual que algunos adultos. Nos mostraron los encantos de su pueblo, nos enseñaron algo del idioma y nos llevaron a su lugar típico de reuniones donde van a divertirse con un billar, una televisión y una gran sala donde poder sentarse. Allí estuvimos intercambiando opiniones sobre el fútbol español y de como adoran al Barça y a Messi. Luego nos llevaron a ver algunas de las boutiques de allí y por último nos dirigieron de vuelta al hotel, todo acompañado de un manto de estrellas que no podíamos parar de admirar ya que el pueblo a penas tenía ni una luz.

Dormimos genial allí, dormimos tan bien que a la mañana siguiente nos levantamos una hora más tarde de lo que teníamos programado. Iba a ser un día muy duro, sólo de asfalto pero con 650km esperándonos después de 4 intensos días en lo alto de la moto. Fuimos a buen ritmo pero sin correr e intentando hacer el menor número de paradas para intentar coger el ferry de las 18:00. Resultó que el desayuno de ese entrañable hotel no le sentó muy bien a Nora y tuvimos que parar varias veces para ver si recomponía su vientre sin mucho éxito. Empezaban ya a pesarnos las horas de moto, los días anteriores y las esperanzas de coger el ferry de las 18:00 poco a poco se desvanecían. Las paradas para descansar cada vez se hacían más frecuentes y la incertidumbre que teníamos horas antes por saber si llegaríamos a coger el barco de vuelta a España de las 6 de la tarde, ahora era por saber si llegaríamos al de las 22:00 de la noche que sería el último del día. La última parada para descansar donde yo aproveché para tomarme un té típico de allí y cargamos por última vez la moto de gasolina, fue en Arbaoua que estaba todavía a 150 km de Tanger si mal no recuerdo. Le advertí a Nora que esa sería la última parada puesto que no íbamos nada bien de hora ya que había que estar 45 minutos antes de que partiese el ferry en el puerto. En Larache cogimos la autopista que nos costó algo menos de 30 céntimos y ahí aproveché para estrujarle un poco la oreja a la Katy y dejar polvo atrás para poder así llegar a las 21:30 a Tánger y coger el ferry de las 22:00 que finalmente se retrasó y nos devolvió a Tarifa a la 1 de la madrugada.

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En este viaje marítimo esta vez nos mareamos menos. Llegados a Tarifa y con la moto ya pasada la aduana, nos quedaba casi una hora de viaje de nuevo hasta Conil, hora en la que sufrí más que todas las anteriores desde el maravilloso pueblo en el que dormimos la noche anterior hasta Tánger para coger el barco, debido al frío (que lo tenía metido en todos los huesos de mi cuerpo) y al cansancio acumulado de la Semana Santa tan intensa.

Cuando llegamos a Conil, ni siquiera guardé la moto en el garaje, ducha directo y a la cama. A la mañana siguiente tuve que despegarme los párpados con una espátula de lo que me costó despertarme. Luego tranquilamente cargué la moto en el remolque, equipaje en el maletero y vuelta despacito hasta Madrid, 700 km más por si no había sido suficiente todo lo anterior. En total han sido 2300 km de moto y 1400 más de coche (sin turnarme con nadie).

Para concluir, ha sido otro viaje excelente, muy intenso y como siempre en la mejor compañía ya que no todo el mundo puede presumir de compartir sus hobbies con la persona a la que ama. Sólo sé que quiero repetir cuanto antes ya que nos han quedado muuuuuuuchas cosas pendientes.

La pila que nos salvó la ruta

Este domingo había quedado con la gente de Moto Jaén para hacer una ruta sencilla por las inmediaciones de la capital de la provincia del aceite. Era una ruta sin complicaciones puesto que la mayoría de asistentes (en total 16), vienen de la carretera y están empezando en esto del trail o llevaban mucho tiempo sin practicarlo, pero sobre todo, las gomas eran más de asfalto de campo.

Decidí bajar desde Madrid en la KTM, en principio había pensado ir por campo pero en último momento la ruta fue 90% asfalto y 10% marrón.

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Salí el sábado a las 9:00 y llegué a Mengíbar (Jaén) a las 15:00 para comer con mis padres con un total de 370 km, cosa fácil. De Madrid fui a Toledo, de Toledo a Ciudad Real y de Ciudad Real hasta mi destino pasando por la carretera antigua de Despeñaperros, donde el desgaste de la rueda trasera me dio un susto que casi me hace irme al suelo.

Tras una buena comilona con su correspondiente siesta, se acerca el domingo. Quedamos a las 9:00 de la mañana en una gasolinera a las afueras de Jaén, La Yuca, donde nos reunimos los 16 muy puntuales todos (incluido yo). Nos ponemos en marcha siguiendo los pasos de Emi (organizador de la ruta) en su KTM 250, ya que habitualmente hace enduro, pero miembro de este grupo de moteros por su Ducati Monster y el servidor cerrando el grupo en la 990 pendiente de que nadie se quedase atrás.

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En menos de un km desde el punto de partida, estábamos ya pisando lo marrón, con el campo muy seco a pesar de las recientes lluvias. Primera parada en Mancha Real para hacer alguna foto y fumar un cigarro (los que fuman).

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Desde allí subimos hasta Pegalajar pisando algo de carretera y una vez allí subimos al Almadén –Sierra Mágina- para probar la nieve ¡y vaya si la probaron algunos!

Se ve que la combinación ruedas lisas y nieve, no es recomendable, provocando que más de uno fuese al suelo en más de una ocasión. Tanto es así que ni siquiera pudimos subir hasta la punta de la montaña que nos habíamos marcado como meta. Las motos más ligeras no tenían grandes problemas en este tramo, que con la de Emi, eran 3 enduros.

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En una de estas caídas, el piloto de la Benelli rompió el perno de la palanca de cambios impidiendo que pudiese continuar. Tras un largo rato de búsqueda del perno entre la nieve, sin resultados y tras varios consejos de unos y de otros sobre como afrontar el tema; se me ocurrió quitarle una de las pilas a mi GPS y probar si podría sustituir la pieza que se había perdido. Y resultó ser el diámetro exacto. Apretamos de nuevo el tornillo y tema zanjado.

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Después de este parón, hubo alguna caída más en nieve sin consecuencias. Al salir de ésta, tomamos dirección Pegalajar por otro carril, muy rápido y con muchas curvas donde algunos aprovechamos para aligerar la marcha. Llegados a este pequeño pueblo en mitad de la sierra, tomamos otro carril que al principio era fácil y rápido, pero que tornó un una bajada larga, difícil y muy rota que hizo que alguno volviese a probar el suelo. Desgraciadamente no hay documentos gráficos de este momento.

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Después de un enlace de carretera de a penas 2 km, tomamos otro carril que nos enseñó Juan, otro miembro de este grupo de apasionados de las motos, que tenía una subida muy muy interesante con curvas muy cerradas y muchas piedra suelta lo que la convertía en una zona más técnica y que coronaba en la cima de Puerto Alto. Lugar perfecto para disfrutar de las vistas, intercambiar algunas palabras y despedirnos de Juande, Javi y Juan B, que tenían prisa por volver a casa.

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Bajamos por carretera ya que la otra opción es un cortafuegos que pone los pelos de punta a cualquiera que se atreva, comandados de nuevo por Emi, hasta empezar otro carril que al final del todo resultó estar cortado, por lo que hubo que navegar entre olivos para desembocar en un escalón que daba a la carretera. Aquí, las menos preparadas para el campo, golpeaban en los bajos.

Poco después de este asunto, hubo que vadear un río que no estaba en su momento más caudaloso, por lo que el reto fue fácil hasta para los más principiantes y donde Emi con su cámara y yo con la mía, aprovechamos para hacer las tomas que nos parecieron oportunas.

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Llegamos a Otíñar donde la gente que nos cruzamos nos miraba cual procesión de Semana Santa y desde allí tomamos otro camino que terminaba en Jaén capital, pero que tenía un par de subidas picantes y una trialera que sólo Emi con su 250 fue capaz de subir.

Llegados a Jaén, supongo que no hace falta decir a qué nos dedicamos. En este punto sólo quedábamos 8, ya que el resto tenía compromisos sociales y tuvieron que abandonar antes de llegar al bar de destino. Con una “sin” en la mano ¬¬ comentamos las caídas, la hazaña de la pila y otras impresiones sobre las máquinas o la ruta.

La vuelta a Madrid la hice con la moto en el remolque que ya estaba muy cansado jeje, eso si, llegué tardecito.

Gracias a los administradores de Moto Jaén y en especial a Emi, por organizar esta ruta e invitarme a participar.

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Fotos realizadas por Emilio Hache Fotógrafo.

La ruta del chorizo con mucho barro y sin chorizo

Quedamos a las 10 de la mañana en la gasolinera que hay en la A5 después de los campos de Iker Casillas, la que me pasé y tuve que hacer un cambio de sentido para aun así llegar PUNTUAL al punto de partida. Y allí estaban todos menos Ihumungus. Tras un rato de espera prudencial por si venía y alguna consulta al foro (por parte de Betitou), nos pusimos en marcha.

La ruta, aunque yo fuese el que encabezaba el grupo, la organizó Duffman, persona a la que por fin tuve el placer de conocer cara a cara y a la que considero un amigo puesto que hace ya mucho tiempo me escribió por el foro LC8 y después por whastapp para que le aconsejase sobre la compra de una KTM y desde entonces hablamos de manera habitual. A parte de eso me sorprendió mucho lo bien que va por campo ya que hace muuuuuuchos años que no probaba lo marrón y menos aun en una vaca. OLÉ!

Mención también a Robros que no llevaba una vaca si no un paquidermo de 260kg y era increíble ver como se desenvolvía con soltura en su GS1200 novísima. Iba por el barro que parecía Iberdis o Betitou en sus ligeras monturas. Y qué decir de Loren con su XR… ufff.

La ruta no salió como esperábamos ya que el barro no nos dejó avanzar al ritmo que nos hubiese gustado. No era especialmente pegajoso pero si escurridizo. Tanto que hizo que nos fuésemos al suelo varios en distintas ocasiones. La primera Rober, que por culpa de una frenada inesperada mía, tuvo que sortearme para no darse conmigo y su burra acabó probando el arado. Yo al adelantar a un tractor, cuando solté una mano para saludarlo, me metí en una zanga y probé el suelo casi con la boca. No estaba ni duro ni blando, como a Hotwheels le gusta. Luego cayó Nacho algunas veces y Yeyu nos deleitó con soprendentes acrobacias para evitar las caídas, ninguno entendimos como seguía en pie. Loren y Alberto no tuvieron ningún problema. Yeyu acabó calentando el embrague y tuvimos que parar de vez en cuando para que se enfriase y para quitar el barro que atrancaba su rueda delantera. En una de esas, coincidió que había un circuito de MX al lado y mientras me metí para hacer tiempo. En una recta justo antes de una curva, el barro me hizo probar el suelo de nuevo, otra vez sin consecuencias.

Eran las dos menos veinte aproximadamente cuando llegamos a Escalona, precioso pueblo, donde Betitou y Robros nos abandonaron para comer en casa. Los demás comimos en el primer bar que vimos y como siempre intercambiamos opiniones, batallitas y muchas muchas risas. Da gusto salir con gente del foro, ¡SOMOS TODOS LA HOS***A! (no tengo abuela) jeje.

Con la barriga hasta los topes, continuamos la marcha pero con prisa porque se nos hacía tarde. Empezamos la “variante” de la ruta del chorizo, la zona picante donde sin duda todos disfrutamos más. Hubo un par de km donde Loren y yo nos escapamos e hicimos rugir los motores hasta llegar de nuevo a la carretera. Luego un tramo más de carriles y vuelta por carretera hasta Madrid porque yo tenía mucha prisa. La vuelta estuvo muy entretenida también por la carretera M 507 creo, desde Almorox, la que proponía Ilex. Llegué más tarde de lo que estaba previsto y me cayó una bronca de aupa, pero ya está solucionado.

No tengo mucho más que decir salvo dar las gracias en primer lugar a Ilex, por prepararnos este rutón, a Daffman por organizarla y a todos los asistentes por participar y hacerme pasar este buen rato. Una pena el pinchazo de Ihumungus, espero que pronto te puedas apuntar a la próxima sin altercados. Y como siempre, un placer coincidir con tan buena gente y conocer caras nuevas.

Ahí van mis fotos:

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Un día de libreta

La ruta de este sábado fue de esas que por mucho tiempo que pase no se olvidan, coincidieron una serie de factores que la hizo increíble; entorno, temperatura, ruta, gente, ningún percance…

Siempre se suele decir lo mismo, pero es verdad que me ha encantado conocer a Loren y a Miguel, que han estado super atentos conmigo y son dos pilotos excelentísimos además de ser dos GPS con ruedas ya que ninguno de los 3 llevábamos GPS y salió una ruta de infarto.

Quedamos a las 8:30 de la madrugada, pero me retrasé (lo siento de nuevo) y hasta las 9:00 no nos pusimos a dar gas ¡y vaya si lo dimos! Esta ruta ha sido una especie de preparación y medición de tiempos para otra ruta que tienen pensada hacer dentro de algunos fines de semana donde el tiempo juego en su contra. Por ese motivo a penas paramos, llevamos un ritmo muy muy ligero y lo pasamos de vicio. Como se conocían la zona a la perfección y sabían más o menos hasta donde querían llegar, iban improvisando por el camino y la verdad es que eso lo hizo más divertida aun.

Nos topamos con una montería a mitad de camino que tuvimos que sortear y perdernos una zona preciosa por lo visto, pero a mi me dio igual porque el resto de la ruta estuvo igual de bien o mejor. Subimos por las famosas CETAS y llegamos hasta LA VEREDA (mi tercera vez en el mismo mes), pero pasamos de largo para no entretenernos. Hicimos creo que parte de la ruta de la MURALLA CHINA y más avanzados empezamos a pisar nieve. Aquí fue donde Loren con su XR600 y yo con mi 990 nos vimos un poco más apurados por culpa del hielo que hacía peligrosa la conducción, tanto que Loren probó el suelo, pero Miguel con su TTR600 parecía que no iba por la misma pista que nosotros ya que empezó a sacarnos una delantera importante.

Comimos si mal no recuerdo en Cantalojas, pueblo al que llegamos antes de las 14:00 por lo que la mañana nos habría cundido mucho y hasta aquí llegamos sin a penas pisar carretera. La vuelta en cambio tuvo más carretera, pero de esas ratoneras de tumbar una vez y otra, así que se podría decir que nos lo pasamos igual de bien a la ida que a la vuelta. En no se que momento, rompí el cable del cuentakm y dejó de funcionar por lo que no se cuantos km hicimos en total, pero a juzgar por la gasolina que gasté diría que nos quedamos cerca de los 300. La otra pega del viaje fue que a Loren se le perdió la cartera y no se dio cuenta hasta que llegamos de nuevo a Torrejón, que fue también el punto de partida.

En el camino nos cruzamos con 2 ATV’s que iban equipados hasta los dientes, unos todo terrenos que estaban disfrutando también de la reciente nevada y que incluso uno de ellos volcó en la cuneta sin ningún incidente y junto a los que rodamos un rato porque íbamos igual de lentos en el tramo blanco. Y en el castillo de ¿¿¿???? nos cruzamos una LC4 gris preciosa con alguien que bien podía ser del foro, pero que no tuvo a bien pararse para intercambiar unas palabras.

Por lo demás la ruta fue de 10 y estos dos pilotos de 11, por lo que cuando puedan/quieran estaré encantado de repetir. Siento los que no os pudieseis apuntar y lo siento también por Yeyu que no vino por culpa del guardabarros bajo y la verdad es que no habría tenido ningún problema.

Pongo fotos resumen del viaje para dar un poco de envidia 😛

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